jueves, 29 de septiembre de 2022

Melodrámatico


 Aquel autócrata tenía un oído normal para la música, pero una percepción finísima cuando se trataba de perpetuarse en el poder.

sábado, 17 de septiembre de 2022

Certezas


 

Aquel científico llegó a la conclusión de que la estela precipitada del asteroide cercano a la tierra cambió todo: la noción del tiempo de los seres humanos, así mismo, la progresión natural de la vida humana que, ahora más que nunca, oscila entre optimismo y el pesimismo. Así que el tiempo ya no es posible pensarlo en sus momentos, presente, pasado y futuro. Basta un movimiento en sus mentes para darse cuenta que nada ocurre por azar o  por simple magia porque el ojo ve sólo lo que la mente está preparada para comprender.


Basado en una cita de Henri Bergson: El presente sólo se forma del pasado, y lo que se encuentra en el efecto estaba ya en la causa.

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2022/09/microrretos-cita-la-vista.html

sábado, 10 de septiembre de 2022

Intrusos

 



Sin descargar las compras del supermercado abrí la puerta. Uno de los peces espera al lado de una estrella de mar rocosa, pero al darse cuenta que soy yo y no mi exnovia, su dueña, se da la vuelta batiendo sus dorsales rojos y azules y desaparece de mi vista. 

Ingreso al apartamento y cierro la puerta. Coloco las bolsas sobre una mesa y ojeo La hora del diablo de Pessoa. Descanso, pero me siento incómodo, como si fuera cometer un delito. 

Limpio la pecera, le echo el alimento granulado y reviso la temperatura del agua, tal como me dejó escrito. Como si fuera poco, mi exnovia me ha pedido que les hable con ternura, esa es la parte del favor que me hace sentir ridículo.

Voy a su cuarto y me siento en su lecho, recuerdo algunas escenas íntimas; también pienso en que es feliz al lado de su nuevo amor. Seguro disfrutan su mutua compañía. Hago lo propio de un intruso, doy una mirada por la habitación. Hay un canasto artesanal donde deja la ropa que se quita, es el mismo que le regalé cuando fuimos a Boyacá. Sobre el canasto hay un calzón. ¿Es nuevo?, no recuerdo habérselo visto, tal vez se lo dio quien ahora la acompaña por el parque Tayrona en estas tediosas vacaciones. Los peces neón siguen en su actitud de indiferencia. Voy al canasto de fique. Tomo la tanguita, la llevo a la nariz: huele a ella, es un olor almizclado. Tengo una erección. Recobro la  calma cuando abro los ojos, los peces sin poder contraer sus pupilas me miran. No puedo pedirles discreción porque yo no la he tenido.

sábado, 3 de septiembre de 2022

Sin efecto



Esa mañana Felipe DeBrigard después de tener conciencia de mucho y control de nada sobre su vida, se llevó el arma a la sien. Tras aquel infortunio, sus detractores lo ridiculizaron por su falta de puntería.

lunes, 29 de agosto de 2022

Oráculo



Cuando se abran las cataratas del cielo un día festivo Scheghad estará solo, íntegramente solo, pero abierto a todo, así no llegue un ladrón y nadie llame a su puerta ni tan siquiera el delirante de siempre de aquellas calles silenciosas, o las aves que discrepan con él cuando todo le  parece perdido. Scheghad estará solo, incluso cuando no comprenda cómo seguir viviendo envuelto en un cuerpo etéreo, o cuando se pregunte cómo no vivir puesto que tiene un cuerpo sin saberlo. Cuando llueva un día feriado y no sea más el que no es, Scheghad verá un querubín descender, pues es el único que sabe que hay encima de él, y que hay debajo del maligno. Solo entonces hombre y oráculo podrán evitarse.

domingo, 21 de agosto de 2022

Las niguas



Un comando de niguas dotadas de cabezas grandes y vientres angulares, emboscó a Gulliver cuando exhausto cayó sobre un alto pastizal. Fue un ataque combinado alrededor de la cintura, los tobillos y los pliegues cálidos de los pies. Pronto, las niguas ahincaron con sus garras las carnosidades y la epidermis de las uñas de las largas extremidades inferiores del conocido náufrago. Le inocularon baba hasta desleír la piel para absorberla como espléndido alimento. Ante la picazón intensa, la piel del viajero pasó de un color rojo a un tono morado que, luego, se le ennegreció. Al sufrimiento generalizado, se sumaron las huestes de la ansiedad y el horror que le produjeron al viajero un ataque de risa que, a modo de reflejo fatal, nunca pudo contener.

domingo, 14 de agosto de 2022

Preceptos


 

Él fue una emoción que la encadenó a un sentimiento pasajero no correspondido.

Ciertos límites, muchas veces son una ilusión.

Si se ve real, y si te sientes real, ¿crees que importa el qué dirán?

La realidad siempre ha existido a pesar de la fachada.

Naufragio y puerto, dos opciones en el trayecto.

Toda ilusión óptica es una persona que conocemos.

Prefirió matar al fantasma que a su propia realidad.

domingo, 7 de agosto de 2022

En el principio

 


Al principio el universo era cerrado, solo se avizoraba por el tacto, se adulaba, y quizás se oía, pero ninguna criatura lo conocía. No había luminiscencia alguna, ni se percibía el color, ni las convenciones lejanas perceptibles. Luego, al abrirse el ojo en algún ancestro animal, los humanos alcanzaron estatura de titanes cuando asimilaron lo que veían al distinguirsen en el ojo en que se reflejaban. Fue entonces que, urgidos por reconocer el torrente circundante, con gozo y fascinación se pusieron a nombrar las cosas.  Ahora las miman, las acumulan y las llegan a envidiar al sentirse menos que ellas.

domingo, 31 de julio de 2022

Chek in

 

Danilito, para sus amigos, llegó con suficiente tiempo al área de migración para evitar el estrés que le causa el represamiento de vuelos, la demora en las requisas y las largas filas para entregar el equipaje.

Complacido por la implementación de un nuevo sistema de identificación a través de la mirada del viajero, Danilito, tras haber sido revisado su pasaporte, se dirigió a la zona de reconocimiento biométrico tarareando:

Afuera
Afuera tú no existes, solo adentro
Afuera

¡Oiga, señor!, ¿usted a dónde cree que va? —Le gritó la oficial de Migración. Pero Danilito no la escuchó, siguió cantando manteniendo la cabeza erguida en un intento por sacar pecho, mientras mantenía las manos entrelazadas detrás de la espalda, pero en realidad, la que sobresalía era su protuberancia abdominal:

Y uno cree que puede creer
Y tener todo el poder
Y de repente
No tienes nada

—¡Regrese! ¿Acaso no entiende que debe ir por este pasillo? —le dijo la oficial tomándolo con fuerza de un brazo.

Danilito, casi aturdido por el grito de la mujer, y sorprendido por su fuerza, solo atinó a quitarse las gafas oscuras para decir.

—¿Qué sucede?

—Usted no está autorizado para ir a ese sector. Regrese por donde se le indicó antes de que lo arreste por desacato de una orden.

—¿Desacato?, pero como así, solo voy a inscribirme para el reconocimiento biométrico. —le explicó Danielito molesto por el trato de la oficial—. Es mi derecho como migrante. —Agregó ofuscado. Pero la oficial de Migración lo miró de tal forma que Danilito sintió que lo fulminaba.

Danilito, se encaminó por dónde correspondía, sintiendo que todas las miradas caían sobre él, pero como si nada hubiera ocurrido, siguió adelante con su caminar ensayado y como el conocedor de todos los humores y hábitos, actitudes y maneras que cada viajero tiene con significado propio. Al final sonrío sabiendo que volvería a ingresar al país con tal solo una mirada.

viernes, 22 de julio de 2022

Espíritus del viento

No importó

qué parte del tiempo
prosiguió
o se detuvo

ni a cuántos pies

de altura volamos

el mismo vuelo

 

ni qué tanto fue rutilante

el sol sobre aquel pájaro

mecánico

 

solo vimos deslizarse sobre él
sus brillos,
sus destellos de oro
nácar
nube

 

Ninguno de los dos

habíamos

elevado alto

la copa de la vida

 

Vimos cómo en el océano del cielo
nuestras
palabras
encendieron en silencio
nuestros labios

 

Si importó 


—que no hubo horizonte

capaz de ennegrecer la noche

de nuestros 

sueños—


Ya fuera del tiempo
tan

solo 

seguimos 

nuestros pasos




























sábado, 9 de julio de 2022

Tan solo un grito se escuchó

 

Aunque sus manos temblaron, Teresa Carter con un movimiento lento apuntó. Fue un acto reflejo el suyo cuando inclinó la cabeza hacia atrás y abrió los ojos el doble de su tamaño. No pensó en nada, solo su pulgar y dos primeros dedos entraron en acción. El impacto fue certero, aunque por su tamaño y forma amorfa perdió estabilidad. Tras la rápida e inadvertida refracción del agua y del aire, solo se escuchó el grito causado por el ardor de las gotas lubricantes en su ojo sentido.

lunes, 4 de julio de 2022

Suicida


Esa soleada mañana, después de repasar el sin sentido de su vida, Felipe De Brigard se colocó la pistola en el hueso parietal, no obstante, una pregunta lo hizo desistir.

¿Pagué la factura del teléfono? Con la intención de dejar todo al día fue a verificar si la obligación tenía sello de «Cancelado».

Una vez regresó, tomó el arma en su temblorosa mano y cerró los ojos, apuntó a su cabeza, mas una pregunta se interpuso en su nueva intención.

¿Le puse la comida a los turpiales? Fustigado por una voz maternal que resonó en su mente, subió a la terraza y confirmó el deber cumplido.

Regresó a su aposento, y después de tomarse el último trago de güisqui, puso el arma en su parietal derecho, pero el frío del arma lo estremeció hasta los pies, tanto como un nuevo interrogante.

¿Cargué la pistola? Buscó la respuesta entre los retratos de sus extintos parientes, sin embargo, ante lo adusto de sus rostros, sus ojos se posaron en la semiautomática buscando una afirmación.

Felipe De Brigard, en pijama de seda y pantuflas forradas con peluche, sintió que un escalofrío se apoderó de él, aun así, cerró los ojos y tiró del gatillo.

—Clic, clic.

Loco de felicidad, salió corriendo de casa,  atravesó la congestionada avenida de Los Cauchos. Besó a su exsuegra, abrazó al cura que siempre lo sermoneó por exceso de pesimismo. Le dio en la frente un sonoro beso al usurero de Ramón. Gesticuló, quiso articular algo porque, al fin y al cabo, ese tampoco no era el día para morir.

sábado, 25 de junio de 2022

Olímpico


López Maya colocó las manos separadas a la misma distancia de los huesudos hombros y las apoyó sobre la yema de los dedos. A su vez, dejó los brazos perpendiculares y extendidos. Luego, la rodilla izquierda la apoyó en el suelo y dejó la otra en el aire hasta subir la cadera ligeramente sobrepasando el triángulo donde se articulan la clavícula y el húmero. Casi listo, desplazó los hombros hacia adelante para crear el desequilibrio necesario con tal de romper la inercia de la salida.

Es la carrera de tu vida, le repetía una voz circunspecta. Fue cuando miró a sus rivales.

El peso del cuerpo cayó sobre las manos, mientras los pies hacen presión sobre los tacos de apoyo. Tomó aire y lo retuvo. Todos sus músculos se tensionaron por el esfuerzo preliminar. Se dio cuenta que, ahora, sus manos soportan la mayor parte del peso de su cuerpo y el pie adelantado casi el resto.

Es la carrera de tu vida, le volvió a repetir aquella voz prudencial. No miró a ninguno de sus rivales. El juez levantó el brazo como señal que anticipa el pistoletazo.

López Maya, hizo presión con las piernas sobre los tacos (primero lo hizo con la pierna retrasada). La pierna adelantada la extendería al adelantar la rodilla posterior. El brazo correspondiente al de la pierna adelantada lo dirigió adelante mientras el otro dejó atrás.

Es la carrera de tu vida, pero por la tensión no escuchó aquella voz interior.

Sonó el disparo.

Con los primeros pasos incrementó la velocidad, gracias al aumento progresivo de la amplitud de sus piernas. La mirada y el tronco se fueron levantando paulatinamente. Todavía no era tiempo de adoptar una posición normal de carrera, lo haría a los diez o quince pasos. Milésimas de segundo después, sus adversarios ya no estaban detrás suyo. Era evidente que les había sacado una considerable distancia. Una sonrisa afloró en señal de su innegable triunfo.

La carrera de su vida no fue tal cuando las motoneuronas le ordenaron a sus músculos seguir en zigzag.

sábado, 18 de junio de 2022

Las blanquitas esas


Isidora se sentó en la destartalada silla que se hundió bajo el peso de su nalgatorio. La ofuscación de la mujer parecía llenar la rancia habitación matrimonial.

¿Me vas a decir chispearon sus negros ojos que no sabes nada de las blancas esas con que saliste al jolgorio?

El hombre, con cara de perplejidad, solo balbuceó, no comprendía el enojo de su mujer. Se rascó la cabeza de apretados rizos, al tiempo que le clavaba en vano una mirada de extrañeza.

¿De verdad no sabes? cada sílaba temblaba de rabia entre sus carnosos labios del mismo color del caimo plantado detrás del rancho. ¿Me vas a decir que después del corrinche, no sabes dónde las ocultaste?

Pero, mujer, eso ya te lo dije, ya.

Petronio, si me lo hubieras dicho, no te estaría preguntando.

Mujer, dejá la calentura conmigo. Solo tienes que recordar que las medias blancas las dejé en el almario.

viernes, 10 de junio de 2022

Neoludistas

Ana y Jaime siempre aborrecieron todo lo que tuviera que ver con el ímpetu avasallador de las tecnologías. Por tan poderosa razón, cuando necesitaban decirse algo, lo hacían mediante señales de humo. Solo les bastaba toser.

domingo, 5 de junio de 2022

Abducción


Ignoro de dónde procedo, ni dónde me encontraba cuando me trajeron aquí. Tampoco sé quien lo decidió, y muchos menos, la razón. Es más, no creo que alguien lo solicitara. Lo cierto es que estoy aquí, sin saber a qué he venido; o si es el caso, a qué me trajeron a este lugar que no termino de conocer. 

Hace poco, leí que estar vivo es la verdadera prueba para regresar a nuestro verdadero lugar de origen. Por lo que he padecido, yo si creo que aquí es donde nos purificamos, mientras que allá de donde me enviaron es donde realmente se nace o se es. 

Aquí estoy, desconociendo mi pasado, mi procedencia, mi verdadera lengua, mis ideales. ¿Acaso todo esto fue a título de una herencia desconocida o de un tesoro acumulado por quienes me antecedieron y que ahora yacen en sus sepulcros?

Sí, me encuentro en la encrucijada de la vida, sin conocer a fondo sus propios escondrijos, sus callejones sin salida, sus pozos, o sus oscuras puertas atrancadas.

domingo, 29 de mayo de 2022

Pueblo dormido



Durante años, un pueblo permaneció dormido. La causa, eran sus propios e innombrables males. Cierto día, alguien amaneció lleno de palabras y desató las tinieblas que los cubrían. En medio de esa inmovilidad de piedra, apenas lograban respirar. Luego, se observaron convertidos en la misma huella de sus pesadillas. Fue entonces cuando sus manos comenzaron a despeinar la cabellera de aquel conformismo que no cesaba de pasar por sus espejos.

miércoles, 18 de mayo de 2022

De Antología



Revista Brevilla
tiene el agrado de presentar «Tigres para Juan. Homenaje a Juan A. Epple», antología de microrrelatos que reúne a 141 autoras y autores de las Américas, Europa, Australia y Nueva Zelanda.

Nuestros agradecimientos a quienes confiaron e hicieron posible esta maravillosa selección, escritoras y escritores de muchos países que aún creen en la literatura como un arma cargada de futuro, parafraseando a Celaya.

Gracias a la Revista Brevilla por incluir un texto de mi autoría.

DESCARGA, AQUÍ:

sábado, 14 de mayo de 2022

El Charro

 


Con estilo extremadamente emocional, el charro interpretó aquellas canciones rancheras de compases rápidos y lentos. Entre tequilas, pasó del romance feliz a los amores no correspondidos, de los caballos legendarios a las tragedias amorosas contadas en las cantinas. Delante de aquella multitud con botella en mano, los balazos quemaron su cuerpo, pero eso no fue nada, fueron los recuerdos amargos de su vida los que se encargaron de ultimarlo.

domingo, 8 de mayo de 2022

Confesión inesperada

 


Solo coincidíamos en el bus antes de la aurora para ir a la universidad. Resaltaban su figura los vestidos ajustados y las faldas atrevidas. Al abordar el vehículo, en cuestión de minutos el cansancio y el trasnocho la vencían. Incapaz de hacer lo mismo cuidaba de su sueño, y con suma complacencia, seguía el movimiento de sus pechos a punto de desbordarse de su profundo escote. Igual me ocurría cuando fijaba mis ojos en sus piernas cortas y bien torneadas en las continuas rumbas a las que asistía en algún lugar y calle nocturnal. Pasaba saliva cuando sus piernas se abrían permitiéndole el paso a mis dedos exploradores debajo de su diminuta tanga. En su estado de desamparo la comencé a besar, le inundé con mi lengua su boca mientras mis dedos sabían lo que hacían hasta hacerla estremecer en su placentera agonía.

Fuimos los mejores compañeros: donde estaba el uno, no podía faltar el otro; aunque nunca hubo para mí una tocadita, me dijo al despedirse después de nuestra graduación.

sábado, 30 de abril de 2022

Ilusiones


                                


—¡Hola!

—Hola… Creo que me he equivocado porque el otro día hablé con una señora por teléfono acerca del…

—Alquiler.

—Sí, exacto.

—Eso fue con la dueña…

—Ya veo.

—Ajá, ella salió de viaje. Yo estoy a cargo mientras ella regresa. Pero si quieres ver el apartaestudio solo tienes que seguir.

—Muy formal de tu parte.

—Sigue, sigue.

—Gracias.

—Esta es la salita, la cocineta, el baño…

—Me parecen muy bien.

—Aquí está la habitación. Solo que habría que retirar algunas cosas mías como la lámpara y aquellas litografías de Eric Clapton, Tracy Chapman y de Albert Camus siempre incapaz de exhibir su cigarrillo. Lo demás se queda.

—¿Incluyendo aquel tubo?

—¿Cuál tubo?

—El que creo que está colocado para la cortina.

—¡Ah, sí! Desde luego que no me lo llevo.

—Bien, me parece que todo está bien. Me gusta.

—De verdad que es el apartaestudio ideal si quieres estar cerca de todo. Yo me regresara, pero no puedo por cuestiones de trabajo. De plata, inclusive. La dueña en cambio, vive viajando: CDMX, Cancún, Salamanca… ¿Comprendes? Pero dime, ¿Eres de por aquí? ¿conocías Los Guaduales?

—¿Los Guaduales? No, vine por recomendación de un amigo cuando le pregunté por un lugar para vivir. Pero lo que estoy viendo, me gusta; quiero decir, me gustó.

—Pues date cuenta que Los Guaduales está a pocas cuadras de la Terminal donde puedes tomar el transporte articulado y en cuestión de minutos estarás en donde quieras ir.

El joven se vio entre muchos jóvenes esperando en bus de la Ruta E21.

—Por otra parte, de aquí puedes ir a la Unidad Deportiva donde podrás ejercitarte: trotar, montar en bici…

El muchacho se avistó trotando en la extensa zona verde y recreando la vista ante el pasar de un grupo de sonrientes muchachas.

—Si lo que deseas es irte a sentarte al aire libre saboreando un capuchino o si quieres ir a cine encontrarás la Cinemateca… Te recomiendo las películas de directores independientes.

El barbilampiño se descubrió comiendo crispetas mientras leía las carteleras del día.

—O si tienes que ir a un supermercado, Plaza Mayor te está esperando.

El joven se descubrió mirando con el rabillo del ojo los productos alimenticios bajos en grasas saturadas.

—Pero si lo que realmente te gusta es ir de compras de antigüedades, obras de arte, tomarte un café o degustar una deliciosa lulada o un buen champús, debes ir al barrio San Antonio del Cali Viejo que nunca se fue. En fin, todo está al alcance de tus posibilidades. En general, Los Guaduales es un lugar muy tranquilo… cerca de todo… Entonces, qué opinas del apartaestudio, del sector…

¿Me estás escuchando? ¿Estás como lejos de aquí?

—¡No; sí, sí, claro! Todo me parece perfecto. Solo tengo que pensarlo bien y te llamo. ¿Te parece?

—Sí, claro. Cómo gustes. Chao.

—Chao, gracias por todo.

El joven buscó la salida. Se sentía a gusto con el lugar. Pero le había dicho a la joven encargada que lo pensaría. Y en el acto así fue.

Caminó con ella en una ascendente calle del barrio San Antonio y fueron a tomándose un masato acompañado de un caliente pandebono. 

Mientras caminaba para salir del conjunto cerrado, le vinieron otras imagenes esta vez, montando en una bicicleta Monark antigua llevando a la joven sobre la barra. Al llegar a la recepción del conjunto cerrado, se vio robándole las palomitas de maíz a la muchacha, y ella, haciendo lo mismo entre risas al entrar a La Tertulia. Después se detuvo, porque la muchacha lo sujetó de un brazo para que la siguiera a Papaya, una tienda de ropa femenina, mientras él quería entrar a Julius. Las imágenes seguían reproduciéndose en su cabeza a ritmo acelerado junto a la joven, las retratos pasaban de dieciocho a treinta fotogramas por segundo: En el supermercado, en el bus articulado del MIO, en Macondo Café; en fin, por todos los lugares que confluían con el conjunto cerrado Los Guaduales. Es más, se vio dándole un suave y prolongado beso a la muchacha en el Parque de los Poetas.

Todas esas imágenes que pasaron por su cabeza se devolvieron cuando llamó a la puerta del apartaestudio. Esperó impaciente, por instantes sonriente.

—¡Hola!

—Hola. ¿Olvidaste algo?

—Que, que, quería saber si, si, si tienes novio.

—Sí, por supuesto que tengo novio —respondió la muchacha con cara de extrañeza.

—Ah, bueno. Eso quería saber.

La joven, sin comprender nada, cerró la puerta.