miércoles, 18 de mayo de 2022

De Antología



Revista Brevilla
tiene el agrado de presentar «Tigres para Juan. Homenaje a Juan A. Epple», antología de microrrelatos que reúne a 141 autoras y autores de las Américas, Europa, Australia y Nueva Zelanda.

Nuestros agradecimientos a quienes confiaron e hicieron posible esta maravillosa selección, escritoras y escritores de muchos países que aún creen en la literatura como un arma cargada de futuro, parafraseando a Celaya.

Gracias a la Revista Brevilla por incluir un texto de mi autoría.

DESCARGA, AQUÍ:

sábado, 14 de mayo de 2022

El Charro

 


Con estilo extremadamente emocional, el charro interpretó aquellas canciones rancheras de compases rápidos y lentos. Entre tequilas, pasó del romance feliz a los amores no correspondidos, de los caballos legendarios a las tragedias amorosas contadas en las cantinas. Delante de aquella multitud con botella en mano, los balazos quemaron su cuerpo, pero eso no fue nada, fueron los recuerdos amargos de su vida los que se encargaron de ultimarlo.

domingo, 8 de mayo de 2022

Confesión inesperada

 


Solo coincidíamos en el bus antes de la aurora para ir a la universidad. Resaltaban su figura los vestidos ajustados y las faldas atrevidas. Al abordar el vehículo, en cuestión de minutos el cansancio y el trasnocho la vencían. Incapaz de hacer lo mismo cuidaba de su sueño, y con suma complacencia, seguía el movimiento de sus pechos a punto de desbordarse de su profundo escote. Igual me ocurría cuando fijaba mis ojos en sus piernas cortas y bien torneadas en las continuas rumbas a las que asistía en algún lugar y calle nocturnal. Pasaba saliva cuando sus piernas se abrían permitiéndole el paso a mis dedos exploradores debajo de su diminuta tanga. En su estado de desamparo la comencé a besar, le inundé con mi lengua su boca mientras mis dedos sabían lo que hacían hasta hacerla estremecer en su placentera agonía.

Fuimos los mejores compañeros: donde estaba el uno, no podía faltar el otro; aunque nunca hubo para mí una tocadita, me dijo al despedirse después de nuestra graduación.

sábado, 30 de abril de 2022

Ilusiones


                                


—¡Hola!

—Hola… Creo que me he equivocado porque el otro día hablé con una señora por teléfono acerca del…

—Alquiler.

—Sí, exacto.

—Eso fue con la dueña…

—Ya veo.

—Ajá, ella salió de viaje. Yo estoy a cargo mientras ella regresa. Pero si quieres ver el apartaestudio solo tienes que seguir.

—Muy formal de tu parte.

—Sigue, sigue.

—Gracias.

—Esta es la salita, la cocineta, el baño…

—Me parecen muy bien.

—Aquí está la habitación. Solo que habría que retirar algunas cosas mías como la lámpara y aquellas litografías de Eric Clapton, Tracy Chapman y de Albert Camus siempre incapaz de exhibir su cigarrillo. Lo demás se queda.

—¿Incluyendo aquel tubo?

—¿Cuál tubo?

—El que creo que está colocado para la cortina.

—¡Ah, sí! Desde luego que no me lo llevo.

—Bien, me parece que todo está bien. Me gusta.

—De verdad que es el apartaestudio ideal si quieres estar cerca de todo. Yo me regresara, pero no puedo por cuestiones de trabajo. De plata, inclusive. La dueña en cambio, vive viajando: CDMX, Cancún, Salamanca… ¿Comprendes? Pero dime, ¿Eres de por aquí? ¿conocías Los Guaduales?

—¿Los Guaduales? No, vine por recomendación de un amigo cuando le pregunté por un lugar para vivir. Pero lo que estoy viendo, me gusta; quiero decir, me gustó.

—Pues date cuenta que Los Guaduales está a pocas cuadras de la Terminal donde puedes tomar el transporte articulado y en cuestión de minutos estarás en donde quieras ir.

El joven se vio entre muchos jóvenes esperando en bus de la Ruta E21.

—Por otra parte, de aquí puedes ir a la Unidad Deportiva donde podrás ejercitarte: trotar, montar en bici…

El muchacho se avistó trotando en la extensa zona verde y recreando la vista ante el pasar de un grupo de sonrientes muchachas.

—Si lo que deseas es irte a sentarte al aire libre saboreando un capuchino o si quieres ir a cine encontrarás la Cinemateca… Te recomiendo las películas de directores independientes.

El barbilampiño se descubrió comiendo crispetas mientras leía las carteleras del día.

—O si tienes que ir a un supermercado, Plaza Mayor te está esperando.

El joven se descubrió mirando con el rabillo del ojo los productos alimenticios bajos en grasas saturadas.

—Pero si lo que realmente te gusta es ir de compras de antigüedades, obras de arte, tomarte un café o degustar una deliciosa lulada o un buen champús, debes ir al barrio San Antonio del Cali Viejo que nunca se fue. En fin, todo está al alcance de tus posibilidades. En general, Los Guaduales es un lugar muy tranquilo… cerca de todo… Entonces, qué opinas del apartaestudio, del sector…

¿Me estás escuchando? ¿Estás como lejos de aquí?

—¡No; sí, sí, claro! Todo me parece perfecto. Solo tengo que pensarlo bien y te llamo. ¿Te parece?

—Sí, claro. Cómo gustes. Chao.

—Chao, gracias por todo.

El joven buscó la salida. Se sentía a gusto con el lugar. Pero le había dicho a la joven encargada que lo pensaría. Y en el acto así fue.

Caminó con ella en una ascendente calle del barrio San Antonio y fueron a tomándose un masato acompañado de un caliente pandebono. 

Mientras caminaba para salir del conjunto cerrado, le vinieron otras imagenes esta vez, montando en una bicicleta Monark antigua llevando a la joven sobre la barra. Al llegar a la recepción del conjunto cerrado, se vio robándole las palomitas de maíz a la muchacha, y ella, haciendo lo mismo entre risas al entrar a La Tertulia. Después se detuvo, porque la muchacha lo sujetó de un brazo para que la siguiera a Papaya, una tienda de ropa femenina, mientras él quería entrar a Julius. Las imágenes seguían reproduciéndose en su cabeza a ritmo acelerado junto a la joven, las retratos pasaban de dieciocho a treinta fotogramas por segundo: En el supermercado, en el bus articulado del MIO, en Macondo Café; en fin, por todos los lugares que confluían con el conjunto cerrado Los Guaduales. Es más, se vio dándole un suave y prolongado beso a la muchacha en el Parque de los Poetas.

Todas esas imágenes que pasaron por su cabeza se devolvieron cuando llamó a la puerta del apartaestudio. Esperó impaciente, por instantes sonriente.

—¡Hola!

—Hola. ¿Olvidaste algo?

—Que, que, quería saber si, si, si tienes novio.

—Sí, por supuesto que tengo novio —respondió la muchacha con cara de extrañeza.

—Ah, bueno. Eso quería saber.

La joven, sin comprender nada, cerró la puerta.

sábado, 23 de abril de 2022

La letra de la ley



En una publicación oficial anunciaron su demolición.

Un policía de risa socarrona y un tembloroso juez se encargaron del puntillazo final.

Pronto, una multitud se aglomeró pidiendo a grandes voces que se dejara sin efecto la orden judicial.

Voces, empujones, gritos, golpes que iban y venían, conjuraron el discurso apaciguador de los ediles y del burgomaestre. 

¡Ni por el putas cederemos!

Dicho así, y tras leve silencio, los manifestantes se fundieron en un solo cuerpo dentro de un auténtico espejismo.

sábado, 16 de abril de 2022

Solo eso


Tomas un bus para ir al banco. Eres un extraño allí. Un cualquiera encargado de repartir los Estados de Cuenta. Eres un arrancado, te lo hacen saber con sus gestos, con su indiferencia cuando les hablas, con sus modales; ellas con sus cirugías estéticas y esos manes con su metrosexualidad. Eres un pobre güevón, que hace las veces de mesero en el bar donde ellos celebran sus éxitos cada quincena.

Fue un día como todos. Te duermes en el bus de regreso a tu pocilga. Despiertas. No puedes dormir con esa rabia que llevas dentro. Qué solo un enfermo hace eso, dice la prensa hablada al referirse a una masacre en una sucursal bancaria. Todo es un invento, lo sabes, te lo confirma la tibieza de la pistola entre tus ropas.

La modelo



Siempre se ha dicho que es muy ocupada y que no saca tiempo, sino, para su trabajo; nunca olvida que representa a una reconocida de marca de fábrica.

sábado, 9 de abril de 2022

Por aguacate

 



Melitón Palacios, hombre de sanas costumbres, de hablar parsimonioso, trabajador de sol a sol, católico, apostólico y romano a toda prueba anunció que se casaría.

Las habladurías no se hicieron esperar; se habló de la gran suerte de Herlinda Arroyo, gracias al agua de calzones que durante días le dio a tomar al bueno de Melitón.

Se casaron en Santa Bárbara. En el pueblo todos se reían. El negro lucía vestido entero; ella, largo velo semitransparente de tul organza capaz de disimular las cicatrices que crecieron sobre sus viejas heridas. Hubo parranda, cerveza Pilsen, tamales, rellenas y un regalo especial en tomates y aguacates que, en letra de molde, decía:

¡Tómalo por aguacate!


Nota: En el siglo pasado en el Valle del Cauca, Colombia, una persona era considerada "aguacate" cuando hacía algo que los demás desaprobaban. En este caso, un hombre al casarse con una prostituta.

Agua de calzones: Especie de pócima, bebedizo o poción, cuya virtud principal es alterar o avivar el amor. También para someter o dominar a un hombre bajo la voluntad de una mujer. 

sábado, 2 de abril de 2022

Al rastrillo

 


 

Cuando canten las hojas, cuando enrojezcan las rosas, abre la boca, saca las palabras silenciosas y fibrosas.

Colócalas en el aspador. Aparta los vocablos ateridos y escribe con las que se queden en tu mano.

Escoge las mejores, las que se engendran bulliciosas sobre la inmensa piedra.

Mételas en la garrucha y hazlas girar con ritmo uniforme como metal al fuego.

Si es preciso, retrocede, y busca entre las que dejaste a un lado, hasta que tengas la primera imagen; la primera voz deseada.

Cada vez que retrocedas no pierdas de vista la medida deseada de aquel hilo y, de cuando en vez, vuelve al punto de partida.

Suelta la idea terminada y engancha las fibras de la verdad abrazadora con la insensata pregunta. Pero si todavía estás a tiempo, llévalas contra las invisibles huestes de la luz y la sombra.

Canaliza tu historia a través del paño humedecido de tu sudor hasta incorporarlas con insospechados movimientos de torsión. Eso harás con el suave discurrir llamado aclarar.

Continúa, aunque te asesten golpes al pecho tus propios fantasmas.

Espera un poco, toma cierta distancia,  déjalo todo en las ansas donde permanecen las emociones más opuestas y las más profundas.

Recuerda que cualquier variación que hagas sin convicción, podría significar enmendar. Por eso, debes ser un buen cordelero, de lo contrario, no podrás estirar tu historia si dejas la cañamiza o ciertas impurezas como el ardiente balbuceo.

Al final de la función de hilar, habrá una pugna si dejas algo suelto. Por eso, revisa, revisa.

En el escribir tres personas deben haber, el escritor, el protagonista y el lector. Es otra forma de mantener la tensión.

Escucha a los maestros de cuando en vez, sobre todo si Eres tan sólo un sueño, pero en ti sueña el mundo y su mudez habla con tus palabras.

Solo el ojo retrocede si se encuentra cercado de reflejos. Encuéntralos, mientras el lector va entre lo que es y lo que no es.

viernes, 25 de marzo de 2022

Problema técnico


Esa mañana un grupo de técnicos fueron a revisar el ascensor de la duma departamental. Al abrir la puerta del elevador encontraron el cadáver de un hombre vestido de traje entero. Al verlo, los operarios se preguntaron por qué estando muerto, aquel hombre seguía sonriendo. Ante el llamado urgente, las autoridades iniciaron la investigación sobre cómo acabó aquel individuo en esas circunstancias, toda vez que el ascensor llevaba varios meses sin utilizarse. 

En principio, las investigaciones pasaron a ser una ecuación imposible de resolver a pesar de todas las pruebas halladas. Pero los sabuesos fueron perseverantes y pudieron darse cuenta que, investigar es poder ver lo que todo el mundo ha visto.

Fue así como descubrieron que, de la avalancha de votos lograda por el entusiasmo corrupto que despertó el difunto aspirante a ocupar uno de los escaños de la asamblea, una papeleta en forma de puñal de papel, fue la que acabó con la vida del político. 

Convoca: https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2022/03/microrretos-un-cadaver-en-el-ascensor.html?showComment=1648225585697#c8712849712698456194

sábado, 19 de marzo de 2022

Desaire

 



Comienzo la subida. Son cuatro trechos de escalones. Descanso cada vez que finalizo uno de los tramos. Las gradas no son muy altas, pero son angostas. Así que al esfuerzo físico debo agregar el arresto mental con el fin de no tropezar y mantener el equilibrio. El primer tramo no me exige demasiado, pero apenas corono su cima, me siento deshecho. El horizonte que me ofrece la calle alcanzada es igual de deplorable a mi estado físico y emocional: unos setenta metros de pendiente pronunciada por una acera estrecha me esperan. 

Cuando al fin llego a la calle en la que debo hacer la entrega, caigo en la cuenta que estoy en el extremo opuesto de donde está ubicada la nomenclatura que busco, lo que significa que ante mí se abre cientos de posibilidades de ahogarme en mi propio sudor, de convertirme en una bomba ambulante de aire caliente enrarecido.

Finalmente llego frente al número que tanto he buscado, llamo a la puerta, la persona que me habla no tiene la decencia de abrir y demanda que deje el arreglo floral en el descanso. Deshago el camino. Más que caminar, levito. Literalmente me he quitado un peso de encima: no era la mujer de mis sueños.

domingo, 13 de marzo de 2022

Desasosiego


Igual que las lluvias cuando arrecian, o cuando la intensidad de la luz reseca la tierra, así vuelven los recuerdos a aquella mujer. Unos de traslucidas imágenes, otros de intenso dolor.

Aunque el tiempo no es nada, su congoja la siente igual que el miedo, con la misma tensión y el mismo desasosiego.

sábado, 5 de marzo de 2022

El desengaño


Nunca se vieron, tampoco hubo un cruce de miradas silenciosas ni lisonjas entre ellos. Allí estaban luciendo sus coronas  hechas de flores y de pequeñas ramas simbolizando los sacrificios que les esperaban como marido y mujer.

La tradición, pese a todo, sabe imponer el velo blanco de encajes para cubrir el rostro y el cuerpo de la novia que, en ese momento, emana santidad, pureza y protección contra los espíritus malignos.

Terminadas las palabras sacerdotales, el novio levantó los ojos, necesitó  ver con más claridad. Miró directo a los ojos de ella, tan sólo vio mariposas distraídas cuando el desengaño comenzó a caminar sonriendo detrás del poco entusiasmo.

sábado, 26 de febrero de 2022

Reversos

 


Es sábado, me desperté antes de que sonara la alarma del reloj. Dicen que esa es una de las señales de la madurez alcanzada por una persona. Me río al leer esa pendejada de Salcedo Ramos. En cambio, estoy de acuerdo con el poeta Roca al decir que una persona alcanza la madurez cuando empieza a tener más amigos en los cementerios que en los bares.

Lo cierto es que esta fría mañana fui a la librería, a pesar del anuncio de lluvia. Eso ocurre cuando a mamá le duelen las rodillas.

—Deseo comprar un libro sobre la fatiga y el cansancio —le dije al librero con voz que denotara mi conocimiento sobre el tema.

El desgarbado hombre me miró en silencio de arriba abajo.

—Está agotado.

—Se equivoca, no estoy agotado.

El desairado librero me miró esta vez por encima de sus lentes redondos.

—No le he preguntado que si está agotado. Le respondí que el libro está agotado, es decir, que sobre el tema solo hay páginas en blanco.

Salí con furia. Ahora tenía otro ejemplo de mi alto grado de madurez al no darme a entender como es debido.

sábado, 12 de febrero de 2022

Reflejos


 

Ya está anocheciendo, las luminarias se han encendido, lo mismo que las vitrinas de los almacenes de la calle siete. En los andenes la muchedumbre lleva su propio afán. Voy en un bus articulado abriéndose paso de norte a sur. Entre la gran ciudad y yo está el vidrio de la gran ventana que devuelve mi imagen confundida entre la masa de pasajeros que se movilizan al mismo ritmo del tráfico. El ruido triunfa, más que donde es oído, donde no deja oír. De pronto, apareció una calle desolada, la semioscuridad de las edificaciones le permitía al patético mundo interior reflejarse con todo su esplendor. No hay paisaje urbano sobrepuesto al reflejo. Solo estamos nosotros, los displicentes viajeros que esperamos llegar pronto a algún lugar. Yo, en cambio, vuelvo a casa a soñar con vos.

El articulado acelera su rodar y la ciudad va desapareciendo, se va quedando atrás. No recuerdo quien dijo que simular es el engaño de lo real con los signos de lo real. Y es cierto, no hay nada real, tan solo la ventanilla donde cada uno se refleja. Los pasajeros, suplantamos la realidad, somos parte de ese oculto paisaje. ¿O somos signos de lo existente? Con todo, somos fantasmas, como si vieras tu espíritu y no sabes a ciencia cierta si estás viendo el otro lado de la ventana o el reflejo de tu lado, todo se confunde y llegas a verlo todo de otra manera, como otra realidad.

Un semáforo nos detiene en una esquina. Otro bus se acerca lento hasta quedar paralelo al nuestro. Ante mí pasan otras ventanillas con otros pasajeros, igual de apáticos. Veo a dos hombres en el primer asiento. Serán amigos, quizás compañeros de trabajo. Pero no hablan entre ellos. Se mueve la gente de las otras ventanas, mezclan su imagen real con nuestro reflejo. Me veo sentada en la quinta ventanilla del articulado que aguarda el cambio a verde junto al de nosotros. Es mi reflejo, intuyo; pero no es un reflejo: soy yo misma sentada en el otro bus articulado. Con temor y asombro, ella y yo cruzamos una mirada cómplice, creo que nos sonreímos más allá del cansancio con que viajamos juntas. Los dos vehículos arrancan en medio de una nube oscura. Escucho mi aterrador grito, nada más.

sábado, 5 de febrero de 2022

Extraviados

 



El hombre con movimientos rápidos introdujo la llave en la cerradura embutida de la puerta. Mientras la presionó con el hombro, la fue girando lentamente hasta que el pasador, obligado por el muelle, se descorrió. El ruido de la cerradura le pareció un trueno que resonó en el pasillo. Se detuvo al escuchar varias voces que se acercaban, sus manos comenzaron a sudar haciéndole perder la naturalidad con que entró. La calma tan solo regresó cuando aquellos rumores se fueron alejando risueños del lugar. En un reanimado intento hizo presión sobre la mitad de la cerradura y la rompió por la parte más débil. La orgullosa puerta se abrió tras un leve empujón crujiendo a su paso. Comenzó a caminar sin volver a mirar hacia la maltrecha puerta dejando atrás su turbación.

Sin habituarse sus ojos a la semioscuridad caminó con relativa desenvoltura, pero hizo sonar sus zapatos sobre el relumbrante piso de madera. Como si ya hubiese estado allí, fue directo hasta el interruptor y la majestuosa lámpara de araña se encendió inmediatamente. Saltaron a la vista la mesa principal, los cuadros y las cortinas, los tapetes, los cojines y aquellos recipientes con formas y funciones diferentes. No se imaginó que aquella luminiscencia pudiera ser tan brillante. A su paso, no dejó nada sin revisar, doblaba y desdoblaba cuanto documento encontró dentro de los escritorios de madera. Los cofrecitos marroquíes de dorados y graciosos esmaltes también fueron atrapados por sus expertas manos. Su rapidez mental tenía algo de silbido, de salto, de dentellada letal. Abrió un gran armario y con suma paciencia exploró las chaquetas y los suéteres colgados de los finos ganchos de pino blanco. Sus dedos, ahora con pericia, revisaron a fondo los bolsillos de cada prenda de vestir que encontraban a su paso. El olor a guardado del ropero le hizo estornudar. Se detuvo. Una chaqueta llamó su atención y se la puso. Giró todo su cuerpo ante el espejo y se aseguró de que le quedara bien. Tomó aire y se peinó los cabellos y la barba de varios días con los dedos. Permaneció en silencio observando como aquel hombre lo miraba desde adentro del espejo. Se congratuló con un dedo pulgar hacia arriba. En eso estaba cuando recordó que, en cuestiones de joyería, poco es bastante para los hombres. Levantó sus espesas cejas y continuó abriendo y cerrando cuanto mueble de caja encontraba a su paso, revisó cualquier cantidad de objetos que ante sus ojos expertos no eran otra cosa que simples baratijas. La impaciencia lo llevó a la inevitable irritación. Poco a poco la nitidez y nivel de ruido que producía fue influyendo en su estado anímico. La naturalidad con que entró en aquella casa la fue perdiendo por no encontrar el botín con que esperaba coronar el día. Cuando la impaciencia entorpecía su pensamiento y se transformaba en impulsos nerviosos y desmedidos, se quedó de repente paralizado de pies a cabeza. Alargó el cuello, y su rostro tomó una expresión inverosímil bajo sus párpados de duda. Lleno de estupor se percató de algo que de forma involuntaria le hizo comprimir los dientes y sentir la lengua pegajosa.

—¡Víctor! —exclamó una voz desde la sala de música.

—¡Víc-tor! —repitió una mujer que venía a su encuentro. El hombre, protegido por la semioscuridad del zaguán de aquella casa, la miró con perplejidad.

—¿Pero, ¿qué haces aquí, Víctor? —le preguntó una anciana con un hilo de voz casi inaudible. ¡Pensaba que ya no nunca volverías, oh, mi amor! —le manifestó la mujer cuando deslizaba sus arrugadas manos sobre el pecho y le tomaba con suavidad el rostro. ¡Víc-tor! —repitió la mujer ahora de aspecto fantasmal que venía a su encuentro.

—¿Pero, ¿qué haces aquí, Víctor? —le preguntó la anciana con un hilo de voz casi inaudible.

Habiendo pasado a la luminosa sala de música tomados de las manos, el hombre se detuvo y con signos de interrogación en el rostro, se quedó observando a la anciana en espera de algún indicio que hablara por ella, pero su inicial lucidez había desaparecido al clavar sus ojos en un punto lejano. El hombre dedujo que aquel fuego brillante no estaba destinado a durar. ¿Desde cuándo esa desdichada mujer erraba entre palabras musitadas en oración? Lo que cierto es que aquella anciana no podía reincorporarse a la realidad, por estar viviendo su fantasía.

Cuando los minutos dejaron de ser una sucesión de interrogantes, un rayo de luz se produjo: Víctor, sonriente invitó a la perturbada dama a bailar. Ella, lo miró en silencio sin saber qué debía hacer ni qué quería hacer. Impulsada de repente por una fuerza misteriosa se incorporó del sillón y fue hacia él alegre como cuando todos los ojos se posaron en los recién casados llenos de expectativas, retos y de mucho amor. La estrechó contra sí y con pasos cortos, lentos y pausados la fue llevando. Al regresar de su fingimiento, Víctor escrutó el rostro de la anciana que ya fantaseaba en su pecho, y antes de que a la anciana la asaltasen ciertos recuerdos y esa súbita lucidez, la despojó de su cadena de oro con la cruz veneciana que siempre ha llevado puesta y la guardó en el bolsillo de su nueva chaqueta para aliviar en esa profundidad sus destellos y fulgores.

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sábado, 29 de enero de 2022

Recordatorio

 



En otros tiempos, era de espíritu andariego y aventurero. Tan solo se apeaba del caballo para buscar un lugar discreto donde pudiera aliviar la vejiga o estirar las piernas con tal de continuar el camino silbando en solitario. En ese entonces, los caminos eran tan solo modos de viaje, nunca su destino, mientras que sus recuerdos eran lo andado por él.

Hoy por hoy, al viejo Antonio le gusta fumar sentado en la penumbra del patio de su rancho y, en medio del silencio, seguirle el rastro a la noche al caer. Pero entre las sombras se confunde, es cuando comienza a odiar a las personas con quienes no tuvo compasión. Sus víctimas son el recordatorio perpetuo de los remordimientos que nunca pudo matar.

sábado, 22 de enero de 2022

Utopía

 


En el paraíso perfecto, habiendo sido privados de la proximidad de sus besos, les quedaron los abrazos contundentes.

domingo, 16 de enero de 2022

Fan Fiction

 


Respondiendo a una invitación sobre escritura creativa de Fan Fiction les comparto mi microrrelato:

Cría fama y...

El chisme ya rondaba en el barrio y Lindo Pulgoso no paraba de reírse entre dientes de los contratiempos de Tribilín. Ambos se habían conocido frecuentando el vecindario en ratos de ocio. Pulgoso al pasearse por el sector en dos o en cuatro patas una vez su Dulce Abuelita se quedaba dormida. En cambio, Tribilín recorre el barrio para comerse ruidosamente sus maníes y reírse estrepitosamente de los más pequeños al dejarles con la mano abierta esperando ver caer un rico cacahuate.

Lo cierto es que esa tarde Tribilín salió a su habitual caminata cuando al voltear por una esquina Lindo Pulgoso se tropezó con él. Ambos se dirigieron miradas retadoras, pero cada uno siguió su camino como si nada. Sin embargo, Pulgoso con su aspecto desgreñado y desgarbado le hizo señas de «Ya verás quién soy yo».

Pero como dije, un rumor acabó con la tranquilidad del barrio. Eso fue cuando se habló a todas voces que, en las historietas, Tribilín era el principal socio de Pete El Grone en el mundo del hampa. Otras voces llegaron a asegurar que poseía una identidad secreta y se hacía llamar Supertribi.

Descubierto casi todo, su dibujante entró en escena y de un solo borrón cambió la historia. Tribilín, por su forma de andar y de vestir, ahora evoca a un individuo desarraigado dispuesto a salvaguardar su verdadera identidad. Pulgoso, un perro considerado como inofensivo por su nana, sobrelleva su martirio por causa de las pulgas en medio de su risa asmática y entrecortada.

domingo, 9 de enero de 2022

¡Qué oso!

 

Después de acecharlas con paciencia y de acercarme con sigilo suficiente para atacarlas con un impulso rápido y letal, retrocedí para no dejarme arrastrar por la fuerza apabullante de las feroces hormigas.

sábado, 1 de enero de 2022

Fumador


Beltrano contempló el triste panorama de las azoteas, miró hacia la cuartilla en blanco, sintió que odiaba al teclado como a un enemigo, tomó un trago de café negro humeante, encendió el primero de los cigarrillos de ese día y luego siguió fumando y fumando y… fumando porque fumar une el ser con la nada.