domingo, 24 de mayo de 2020

Destierrro

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A los seis años de edad me inicié en el mundo de la separación y el divorcio: soy la hija de dos distraídos que después de veinte años de convivencia olvidaron la promesa: “Para toda la vida”; Así crecí, con el dolor inmenso que siente una hija al ver llorar a sus padres.

De niña le tenía miedo a las arañas y a las inyecciones, pero ahora sé que en la vida hay cosas más aterradoras como el castigo que confiere el tiempo con el olvido. También anhelé crecer junto a una mascota, quizá un perro o un gato hubieran ablandado, en algo, este carácter tan esquivo e introvertido mío.

Dejé de vivir en esta ciudad hace quince años con la promesa boba de regresar en tres: así entendí que lejos está el destino de las pretensiones personales.

domingo, 10 de mayo de 2020

De película

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Historia

Su vida comenzó a rodar, escena a escena, hasta que se dio cuenta que en la pantalla no hay lugar donde ocultarse.

Guión


Contrató un grafómano experto en llenar páginas en blanco tan rápido como saber teclear. Pero en los guiones para películas cortan una y otra vez. La historia de su vida quedó en suspenso.

Cineasta

Durante días vio las nuevas producciones cinematográficas para acceder a mundos nuevos, y suplantar a otros seres humanos en principio extraños, pero en el fondo resultaron siendo como él.

sábado, 2 de mayo de 2020

Día 44

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Hoy salí para que alguien me hiciera el correspondiente "arreglo floral". Me hice cortar el cabello. Por ello, llegué con menos pesos de conciencia; más querido, según mi esposa. Mis hijos no notaron la transformación de su papá. Son tan detallistas.

El protagonista



domingo, 26 de abril de 2020

Don Gallo


Gallo Claudio

Cada mañana, nadie sabe desde cuándo, este guachimán se pavonea cuando sale a caminar. Con su quiquiriquí particular, anda por el centro de la calle, y de vez en cuando, inspecciona los antejardines hasta dar la vuelta por el barrio. Don gallo, a secas, porque no tiene otro mote, ni parece tener dueño, pues nadie lo reclama ni trata de encausarlo hacia su corral. 

Como dije, en su recorrido nada silencioso, pues se anuncia despertando a los que aún están dormidos con un sonido continuado y melodioso; canto con que opaca, si es que los deja escuchar, a los sonidos estridentes de algunos insectos, como los saltamontes, los grillos y las cigarras. Ninguno de éstos le teme, eso sería lo normal, pero, don gallo es muy particular, es toda una excentricidad, pues en lugar de picotearlos, ignora aquella concurrencia apostada a lado y lado para verlo pasar. No le hacen la venia, porque eso sí sería fatal en estos tiempos de tanto virulento suelto por acá.

Hay días que don gallo, tiene días de lunático, pues sale hacer su recorrido matinal sin fijarse en sus plumas rebeldes, que a su paso, dejan la sensación de tener su plumaje achilado gracias a un intruso que busca dejarlo en vergüenza dentro del corral. Pero él, como todo gallo caripambo, no digo que, como buen gallo, porque asegurarlo sería el vil mentir, busca de todas maneras salir adelante sin ningún achante, porque para él, no hay muchacha que se resista a correr adelante cuando el vanidoso sin más ni más busca admirar sus piernas, pues la hay delicadas, compasivas, morenas, blancas, velludas, rellenitas, delgadas, musculosas, muy juntas, por tocarse en los tornillos, o separadas, al palparse arriba de los muslos. De eso sí sabe don gallo, como del recorrer las calles todavía sombreadas y perfumadas por el nuevo amanecer.

Ya basta de decir, aunque bueno es contar de don gallo cuando sale a chicanear, para liberar sus buenos y malos hábitos, sin importarle el qué dirán.


(Como no se trata de cualquier gallo, y más si es verdadero, me comprometo a tomarle una selfie al verdadero gallo, que suele rondar mi calle sin temor a que le echen mano, o tal vez no lo hagan por viejo y cariseco).

Del Diccionario de colombianismos, editado por el Instituto Caro y Cuervo, hemos extraídos los siguientes sustantivos: achilado, bullaranga, guachimán, caipambo, chicanear.