sábado, 25 de enero de 2020

La evidencia



La imagen colinda entre el silencio del recinto y el murmullo de la evidencia. De golpe, el tiempo se detiene. El abogado, mientras viaja por los recuerdos regresa al pasado y desempolva la prueba que presentó al jurado. 

Veintitrés años atrás, vestido casi igual con un traje oscuro, corbata y un pañuelo en el bolsillo, el entonces fiscal entró a una sala del juzgado. Un recinto “sobrio y cuadrado” para armar el rompecabezas sobre la muerte de su defendida. 

“Son balas de punta hueca que cuando entran al cuerpo se expanden para crear mayor daño”, explica el fiscal. El silencio regresa a la oficina y solo se interrumpe con el chillido de la voz de la víctima que sale de una grabadora que reproduce las palabras de la asesina antes de su arresto: "La maté por él y me condenaron a mí".

sábado, 18 de enero de 2020

2. Sobre obras, títulos y otras insinuaciones.



6. 
Después de la muerte de aquel desconocido siguió siendo difícil comprender su llegada inesperada de la nada. Con tan solo recordarlo todo se confundía en un mismo sufrimiento; y, en vez de desviar su pensamiento, lo fijaban más hasta alcanzar el dolor, esa araña silenciosa, que tejía su tela en la sombra de sus corazones.

7.

Cumplía con su tarea cotidiana como un caballo de noria que da vueltas con los ojos vendados, sin saber que el horizonte, está en los ojos y no en la realidad.

8.
Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto más alto, le dijo el maestro antes de extender sus alas.

9.
¿A quién le vas a creer?, ¿a mí, o a sus propios ojos?, preguntó la recién aparecida.

10.
Algunas personas sólo guiñan un ojo para poder tantear mejor, porque la nariz está mal colocada entre el beso y los labios.


viernes, 10 de enero de 2020

Sobre obras, títulos y otras insinuaciones.




1.
Cuando quiso leer a García Márquez, salió a la calle para no quedarse solo conociendo el hielo de su soledad.

2.
Leer a Rayuela le fue imposible. Recordó que siempre le prohibieron jugar con niñas.

3.
No todos los que deambulan están perdidos, había leído. Desde entonces el placer, como una una marea, fue suficiente razón para su existencia.

4.
Caminar en línea recta no lleva lejos. Lo esencial está en las curvas de ella.

5.
Por culpa del lobo, del leñador, de caperucita y de su abuela, este cuento se ha acabado.

domingo, 5 de enero de 2020

Reflexión


Quizás resulte un poco extraño que nos ocupemos sobre un asunto diferente para el que esta bitácora fue pensada, la microficción. Pero reflexionar también es parte del ejercicio de lectura y escritura que nos propusimos.

Tal vez sea válido decir que cada año que pasa, es una etapa que se cierra en nuestras vidas, por tanto, hay que empezar de nuevo y eso nos puede paralizar, porque bueno es conocido que por conocer. No obstante, aspiro a que este nuevo comienzo sea para mejorar y cambiar, porque lo que la oruga llama el fin, el resto del mundo lo llama mariposa, a decir del gran Lao Tzu.

Así que que como no podemos devolvernos atrás, será mejor voltear la página que resulte en realidad un nuevo comienzo hoy mismo y hacer un nuevo final siempre con los ojos abiertos para tener que salirle al mundo y podernos encontrarnos a nosotros mismos.

Quiero seguir viendo el mundo en lugar de pensar cómo es el mundo. Permítanme seguirlo haciendo a través de sus letras, de su pensamiento cada vez que volteen sus propias páginas para volver a empezar, sin importar que después tenga que mirarme con extrañamiento. 

Esto quería decirles, porque un viaje de mil millas ha de comenzar con un simple paso, según la tradición oriental. Este es mi primer paso, por ende, los saludo a todos en este peregrinaje por las letras, las suyas y las mías.

domingo, 29 de diciembre de 2019

Rivales

Google


¿Y cuándo contraerás matrimonio con Mónica D.?, pregunta el anciano al tiempo que observa a su contrincante con cierta nostalgia.

El muchacho se sorprende al no poder recordar en qué instancia de la partida hizo mención alguna de su prometida y de sus planes de casamiento ante aquel desconocido. A lo mejor es por el efecto de las cervezas, piensa mientras mira primero a los ojos, después al rostro del apacible hombre.

Tengo planeado hacerlo mañana en el Día del amor y la Amistad, y casarnos en diciembre, como se acostumbra.

Sabes, no debes hacer lo que los demás hacen, aconsejó el anciano antes de llevarse el amargo sabor de la bebida. En especial, debes abstenerte de casarte con ella.

¿Usted qué sabe?, preguntó el joven con evidente enojo.

Los dos son demasiado jóvenes, se aburrirán muy pronto; además, no tienen nada en común.

¿Acaso la conoce?

No es necesario distinguir a los demás para saberlo. El escucharte hablar y observar tus gestos, tu modo de mover las piezas para jugar a las damas, lo dicen todo. Ambos guardaron silencio, como si ya estuviera dicho todo entre los dos hombres que, por las circunstancias comunes, comparten la misma mesa del establecimiento atiborrado de turistas. Creo que necesitas más tiempo para madurar y tratar de conocer a las mujeres, —agregó el curtido hombre sin mirar a su contendiente.

El joven no sale de su asombro, aunque no le gusta que un extraño se tome atribuciones que no le corresponden. Una parte de él rechaza las opiniones del anciano, y la otra parte, las recibe agradecido. Tras varios movimientos el muchacho se sorprende todavía más al tener un juego parecido al que hace el viejo. Pasan los minutos y ante esa contraposición de estrategias y opiniones, el muchacho pierde la oportunidad de hacer su mejor movimiento en diagonal a través de los cuadros negros con intención de capturar las piezas de su adversario. Entonces es cuando el anciano ejecuta la última jugada definiendo su victoria en forma contundente.

Al buscar la salida hacia el embarcadero, el anciano introduce una mano en el bolsillo del raído pantalón de explorador y acciona un pequeño artefacto que lo conduce a su habitación asignada en el asilo. Satisfecho, cerró los ojos y se vio jugando contra el joven que había sido alguna vez, y decirse así mismo, lo que nunca aceptó.