domingo, 22 de enero de 2023

Profanación

 

  La profanación de la hostia. Salvador Dalí.


 

Me mataron al brother y nadie sabe to'a la' vece' que yo lo he llora'o

Que lo vamo' a vengar y que no vamo' a quedar con los brazo' cruza'o

Y hoy estamo' vestío' de negro, caminando con el diablo enmascara'o

Anuel AA

 

La maldad me atropella pero, no me hace mella.

La Muerte, Ñengo Flow

 

Cuando «Alma flaca» estaba próximo a cumplir un año de muerto, sus amigos decidieron que tenían que celebrarlo. «Calambre», el ahora jefe de la pandilla juvenil, propuso que hicieran unos vídeos y se tomaran unas selfis con el fin de hacerlas virales para demostrar de qué eran capaces de hacer por su amigo caído dentro de las fronteras invisibles del barrio. «Chupiplum», en principio, no estuvo de acuerdo en profanar la tumba de su entrañable parcero, sin embargo, propuso que ese día jugaran un picadito en la cancha del barrio contra las pichurrias sospechosas del asesinato del amigo. Así tendrían otra excusa para vengarlo. La «Boliqueso» se encargó de llevar el mensaje a través de «Cookie» su hermana, y mujer de «Elkinto», el jurado enemigo de la pandilla. Para que todo pareciera ser una visita familiar, «Cindy...entes» la acompañó.

El día del aniversario, la pandilla en pleno, entre chupadas de marihuana y tragos de aguardiente a pico de botella, abrieron la tumba. «Chuspa» se encargó de abrir a machetazos el ataúd. Así, con sonoras risotadas en medio del manto oscuro de la putrefacción, se hicieron varias selfis que «Alquitran» en el acto tuiteó.

—¡Éste man, era mi verdadero hermano y eso que no lo era de sangre!, —gritó «Calambre» lanzando después expresiones insultantes contra el Todopoderoso—. Por este marica aprendí a jugar treinta y una. Y sin decir más, tomó el cráneo de «Alma flaca» y comenzó levantarlo del suelo pisándolo un poco por encima, luego lo tiró un poco hacia atrás y colocó por debajo de la calavera la punta del pie con el fin de recepcionarla como si se tratara de una pelota, con toques cortos comenzó a lanzarla hacia arriba primero con un pie y luego con el otro. Al verlo jugar con el cráneo del difunto, los demás se quedaron atónitos ante tal osadía, pero no tardaron en romper aquel sepulcral silencio con gritos, cantos y movimientos raperos en demostración de que aquellas almas de ceniza no le temen al Creador, ni a su destino.

sábado, 14 de enero de 2023

Conspiración

 


El circo es el mejor espectáculo del mundo. Adoro los circos tradicionales, aunque hoy en día, los viejos trucos se adornan con infinidad de cosas: luces, vestuarios, coreografías. Con el tiempo, todos esos excesos ya no los soporto porque ya nada es suficiente para mí.

Cuando decidí dejar de ser payaso, no lo pensé mucho. Sería en un acto sencillo, cuestión de apuntar y lanzar. Pero algo no estaba previsto, hubo quienes decidieron cambiar mi historia en cien palabras con el mismo cuchillo de mis detractores causando en mis oídos un mágico rumor, capaz de matar sin extraer sangre.

domingo, 8 de enero de 2023

Era un circo fenomenal

Donde la gente se reía porque el espectáculo consistía en ver personas «raras» haciendo cosas corrientes.

Ser, sin dejar de ser


La vi venir, casi no la reconozco. Nada había de cuando nos cruzamos con nuestras miradas por primera vez. Tiene una mirada triste, diferente, tal vez, por causa de un trasfondo de nostalgia. En su mirar hay un velo gris que deja intuir una pesada carga. Es una mirada envilecida con la que niega toda estimación propia. Iba con su pareja, con quien la hizo cambiar por causa de una torpe abyección religiosa, esa que induce a las mujeres a no mirar de frente a un hombre, porque bajar la mirada es signo de obediencia, de respeto, de sometimiento y de fidelidad. Hasta su modo de vestir lo dice todo.

Pasó junto a mí, y estuve a punto de preguntarle, parafraseando al gran Amado Nervo:
Dime amiga: ¿Tu vida es triste o soy triste yo?
Preferí mirar de frente para no olvidarme del cielo.


sábado, 17 de diciembre de 2022

domingo, 11 de diciembre de 2022

Ganamos, perdimos, igual nos divertimos

 


El reloj goteaba el minuto ochenta y siete. A esas alturas del partido, había pocos protagonistas y muchos espectadores. Mi equipo y la pelota no lograban entenderse. Nuestra estrella era, a esas instancias del partido, un caso de amor no correspondido con el balón. Sólo el horror cuidaba los detalles: un descarado delantero rival, se arqueó hacia atrás y en el aire le pegó a la pelota y la envió a lo más profundo de nuestros corazones. Nada fue tan glorioso como perder el título.