NO COPIES, SÉ AUTÉNTICO

sábado, 7 de marzo de 2026

El Pacto

 



Te amé como un hombre ama a una mujer a la que nunca toca: solo le escribe, tiene pequeñas fotografías de ella. Nuestro amor no era un asunto de cuerpos, sino de caligrafía y esperas. Durante años, nos enviamos sobres que cruzaban el océano cargados de confesiones que jamás nos atreveríamos a decir en voz alta. Yo conocía el ritmo de tu pensamiento, la curva de tu letra «g» y el grano de las tres únicas fotografías que me habías enviado; las guardaba en mi cartera como quien custodia un fragmento del Arca de la Alianza. Habíamos jurado, en un pacto tácito de supervivencia emocional, que el papel era nuestro único territorio seguro. Sabíamos que la piel es traicionera, que el aliento envejece y que la mirada directa puede marchitar el misterio.

Pero el destino no entiende de metáforas. Aquella noche, en esa fiesta a la que ninguno quería ir, el azar movió sus hilos con una crueldad geométrica. Alguien pronunció mi nombre y, al girarme, el mundo de papel se incendió. Allí estabas tú. No eras la imagen estática de mis retratos de sepia, sino un volumen tridimensional que ocupaba un espacio físico, que desplazaba el aire, que olía a algo tan terrenal como el perfume y el vino.

Cuando el anfitrión nos presentó con una ligereza insultante, como si fuéramos dos desconocidos, el pánico me inmovilizó. No supe qué hacer con mis manos; me parecieron apéndices inútiles, torpes herramientas de carne que no tenían permiso para rozar la divinidad que yo mismo había construido. Me pareció una falta de respeto absoluta que fueras real, que tuvieras poros, que parpadearas. En ese instante, comprendí que prefería tu ausencia escrita a tu presencia sólida, porque la mujer que yo amaba no podía ser tocada sin romperse.

viernes, 27 de febrero de 2026

La coma

Dedicado a CGGH

Después de seleccionar la premisa formal, el guionista se dispuso a escribir las acciones subordinadas de su historia, pero el personaje principal pereció por causa de una coma criminal que se escabulló en el texto.

 

sábado, 21 de febrero de 2026

Nadie, según consta

 


Lo dijo sin levantar la voz, como quien dicta una verdad administrativa:

—El problema contigo es que hablas como si fueras alguien; luego descubren que no eres nadie y se decepcionan.

Asentió. Al día siguiente, cuando desapareció de todos los registros, las alarmas se activaron, los noticieros interrumpieron la programación y el país entero preguntó por él.

Nadie supo explicar cómo la ausencia de un don nadie podía dejarlo todo en ruinas.

viernes, 13 de febrero de 2026

El trámite

 



FUNCIONARIO
—Firme aquí.

HOMBRE
—¿Para qué?

FUNCIONARIO
—Para continuar.

HOMBRE
—¿Continuar qué?

FUNCIONARIO
—Lo que ya empezó.

(Pausa. El Hombre firma.)

HOMBRE
—¿Y ahora?

FUNCIONARIO
—Ahora debe esperar.

HOMBRE
—¿Cuánto?

FUNCIONARIO
—Eso depende de usted.

HOMBRE
—¿De mí?

FUNCIONARIO
—De que deje de preguntar.

(Pausa larga.)

HOMBRE
—¿Puedo irme?

FUNCIONARIO
—Desde luego.
(Pausa)
Pero entonces tendría que empezar.

viernes, 6 de febrero de 2026

Antes de salir



Cuando terminó la visita, se despidieron de los dueños de la casa. Por el entusiasmo de la tía soltera y fisgona, cayeron en la cuenta de que los dos caminaban hacia la salida muy juntos, como en los primeros galanteos y en los pasos iniciales de un romance: las manos se buscan sin atreverse del todo, los brazos se rozan y las miradas se encuentran en silencio.

Nadie quiso romper el momento. La tía sonrió con malicia; los dueños intercambiaron una mirada cómplice.

Solo al cerrar la puerta recordaron —demasiado tarde— que habían llegado así, tomados de la mano, para acompañarse al entierro del marido de ella.

sábado, 31 de enero de 2026

Protocolo de biometría humana

 



Ella desactivó el blindaje de su traje táctico y desconectó las interfaces neuronales. Las prendas de nanotecnología se retrajeron como una segunda piel, dejando al descubierto los circuitos de neón que recorrían su columna. Ya no era un soldado del Sector 7, ni una base de datos; era solo biomasa y pulsos eléctricos buscando refugio.

Él la recibió sin necesidad de escaneo. En el silencio de la estación orbital, mientras la Tierra brillaba a lo lejos como un diamante roto, comprendieron que ningún software de simulación podría replicar lo que sentían. Se despojaron del metal y el cristal, quedando vestidos únicamente de carbono y ternura.

sábado, 24 de enero de 2026

Palabra por palabra

 



El mapa amaneció distinto, aunque nadie había movido fronteras. En las pantallas, un hombre sonreía y hablaba de conquistar, no de adquirir; de dominar, no de proteger. Mencionaba seguridad, rutas nuevas bajo el hielo, minerales que —decía— salvarían al mundo.

En Groenlandia, el hielo se abría como un archivo antiguo. En Canadá, los bosques escuchaban palabras que ya conocían. No hubo invasión: llegaron contratos, bases «temporales», banderas sin himno.

La gente siguió su vida. El mar aprendió nuevos nombres. Cuando cayó el primer misil, los mapas ya no importaban: el territorio había sido conquistado mucho antes, palabra por palabra.