sábado, 12 de octubre de 2019

Entre mareas y vientos indescifrables

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Cuando todavía soñaba, tomó papel y lápiz y dibujó un fastuoso castillo. Con los años aquella joya medieval seguía entre sus más puros recuerdos, pero en la vida real, solo era un errático alcázar de arena.

sábado, 5 de octubre de 2019

El gesto

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Diógenes conducía cuando ya oscurecía. A cierta distancia las reiteradas señales de una mujer llamaron su atención. Se detuvo. Con agitación, le pidió que la acercara al poblado lo antes posible. Él quiso negarse en principio, pero dadas las circunstancias aceptó, al juzgar que algo urgente tenía que hacer quien desde un “Súbase” era su acompañante. En cuestión de minutos habían atravesado la arboleda que antecedía al pueblo. “No, no puede ser”, gritó la desconocida.  “Pare, pare”. Ante la imperativa voz, el hombre se detuvo justo al lado de la inspección de policía. Sin esperar, la mujer se bajó del vehículo gritando: “Ese hombre es al que están buscando ustedes”. Los policías miraron con escepticismo al hombre primero, y luego, uno de ellos se dirigió a la denunciante. “¿Por qué habríamos de detenerlo? ¿Acaso lo acusa de algo?” Perturbada, la mujer respondió que había una evidencia de lo que ella decía dentro del automóvil. “Miren, aquí está la prueba de que él es el descuartizador que señalan los periódicos. Incrédulos, los uniformados se cercioraron de cuanto decía la arriesgada mujer, pero tan sólo encontraron un dedo medio levantado como gesto fálico que colgaba debajo del espejo retrovisor del carro.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Albada provenzal

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Los amantes durante la noche padecieron su pasión
 hasta la llegada del alba que marcó el final y su separación. 
Volvieron a la mediocridad de sus días. 
Un aire macilento detrás de las ventanas 
lo invadió todo en suertes separadas: 
La forma de querer tú, es dejarte que te quiera yo.

sábado, 21 de septiembre de 2019

domingo, 15 de septiembre de 2019

Lunas

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Indiferente a las arrugas y al monólogo estético de su dueña, el espejo se descolgó de la pared. Días resplandeciendo de felicidad con la luna.

domingo, 8 de septiembre de 2019

De una propuesta



Hotel


Bajo el torrencial aguacero corrió. Al doblar la esquina, se encontró de frente con el neón: Hotel. Un relámpago lo hizo entrar. No había nadie en aquel edificio en ruinas.

sábado, 31 de agosto de 2019

Un libro solo es real cuando se comparte.











"Entrar en un libro es lo mismo que adentrarse en un paisaje, en un vasto paraje de silencios y nieblas, en una profusa geografía de selvas y músicas. Pero dejar que un buen libro después de fluir entre la vigilia y el sueño logre desembocar en nuestro corazón, es aún más revelador, pues de esa experiencia surgen el conocimiento y el asombro.
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Los protagonistas de estas historias no son los grandes hombres que fulguran y pisotean los cielos de Colombia, los dueños del poder, sino los hijos de las sombras, los condenados de la tierra, los eternos olvidados. Aquí yace en estas historias un verdadero ejército de jirones humanos, de rostros que ya fueron enterrados en el panteón del olvido, el sordo tropel de los "ninguneados". Decía Marcel Proust que "la creación del mundo no ocurrió al principio de los tiempos, ocurre todos los días". Los creadores literarios, por supuesto, los viejos alquimistas de las sílabas, no hacen otra cosa que recrear la realidad. Pero para ver la realidad se requiere mucha imaginación, nos recordaba Rulfo. Y para ello, como nos dice Guillermo en uno de sus cuentos, "Ver es más que mirar".
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Quizá nuestro escritor puede ser considerado un exponente del neorrealismo o del Realismo Sucio, que busca que la vida, cotidiana no se llene de amnesia, de olvido, que vive en la eternización del recuerdo, reviviendo las imágenes del silencio y el fuego, sacando de los abismos del tiempo a los hombres solitarios, aplastados por la soledad, aletargados por la insensibilidad. Por una inhumanidad pesarosa, por un largo olvido lleno de púas".
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Del ensayo escrito por Arley Betancourth Martínez