NO COPIES, SÉ AUTÉNTICO

sábado, 11 de marzo de 2023

Escrito en la arena

 


Jesús escribió con el dedo en la arena. Juan, el pescador, conoció el contenido de la frase escrita. El viento vino y se llevó esa máxima. Lo esencial es que todos sus adeptos comprendieron que la palabra alada nunca dejará de vivir al lado de la acción.

domingo, 5 de marzo de 2023

Aquella noche...

Mujer dormida desnuda. Eduardo Rosales. Óleo. 1870.

Descubrí el placer inverosímil de contemplar el cuerpo de una mujer dormida sin los apremios del deseo o los estorbos del pudor. Aunque era lo más cruel que le había dicho, de vez en cuando decía la verdad para que me creyera cuando mentía.

domingo, 26 de febrero de 2023

In-justicia

 


Una carta proveniente de Colombia la andaba buscando en manos de un cartero. Una anciana le respondió al repartidor: «Cómo no, sí, sí, Carmen Marina, una mujer enferma y casi ciega, creo que era del Valle o algo así, que vivió allá, en la que su familia decía ser la casa materna; allá en la dieciséis, de gran portón y amplio zaguán, nadie sabe la suerte de esa mujer después de que se encontró allá en la frontera con su hija. Muchos creen que sentirse despreciada por ella, la llevó a desaparecer más que el hecho mismo de haber abandonado hace tiempo a sus hijos…».

domingo, 19 de febrero de 2023

Desencuentro

 


Ricardo y Milena, eran dos ancianos, que se conocieron en su juventud gracias a un anuncio de amistad por correspondencia. Fue inevitable que se enamoraran a pesar de la distancia que los separaba. Durante años cruzaron sus cartas con promesas de amor y de encuentro definitivo. Cierto día apareció una enigmática mujer que le anunció al viejo que, muchos años después de aquel momento, los dos, serían mencionados en un cuento breve y extraño donde él recordará que, por decisión de ella, nunca volverían a verse.

lunes, 13 de febrero de 2023

Migrantes

 


Desde hace varios años estoy sepultado en algún lugar de la selva, pero sigo vivo entre los recuerdos de mi mujer. Siempre soñamos con ir al Norte porque allá se alcanza lo imposible. Desde Guyana, llegamos al inhóspito Tapón del Darién. Fue imposible cruzarlo a través de la trocha. Ya han pasado muchos meses y todavía no conseguimos embarcarnos rumbo a Panamá por causa de la pandemia. La idea de llegar a la Gran Manzana dejó de ser el objetivo central de nuestra aventura cuando ella se marchó con un camerunés, sin sospechar que su negocio consistía en reclutar mujeres.

domingo, 29 de enero de 2023

El encanto y la fluidez



Por Julio César Londoño

 Cuando los críticos hablan de las cualidades de un texto literario, mencionan con frecuencia el encanto y la fluidez pero no nos dicen qué son esas cosas ni cómo se alcanzan.

Empecemos por el encanto. Es un concepto taquillero porque lo han encomiado Stevenson, Chesterton y Borges, y porque la palabra es tan encantadora como estos tres gentlemen, pero es obvio que el encanto no es una cualidad del estilo sino el efecto resultante, sobre el ánimo del lector, de una suma de cualidades.

La fluidez, por el contrario, es perfectamente conversable e incluso graficable: un texto fluido oscila de manera tranquila, limpia, sinusoidal, mientras que el texto no-fluido, o viscoso, es como una línea quebrada, una maraña.

El autor fluido dice “lluvia”; el viscoso, “precipitación pluvial”. Al primero le releemos sus frases por placer; al segundo, para saber si está a favor o en contra de los contradictores de las contradicciones.

El viscoso dice: “Antonio discutió con Pedro y este le disparó a aquel”. El fluido dice: “Pedro discutió con Antonio y le disparó”. Moraleja: no ponga dos sujetos en la misma frase. En gramática, uno es mayor que dos, siempre. Así, nunca ponga juntos dos verbos en infinitivo: “El no poder decidir el asunto los paralizó” es una construcción inferior a “La indecisión los paralizó”.

Tampoco suenan bien dos preposiciones juntas: “Todos tenemos una responsabilidad para con la patria” es una frase que demuestra la sordera de los patriotas. Quitamos ese odioso “para” y la frase fluye como el agua en el agua.

No incluya dos negaciones en una frase. El cerebro humano se cortocircuita cuando lee “Yo no dudo de que la gente no desconfía de la ciencia”. En cambio, hasta un lector de periódicos entiende “La gente confía en la ciencia”.

Salvo ventajas musicales muy evidentes, siga el viejo orden: sujeto, verbo, complemento. El poeta puede decir: “Su tumba fueron de Flandes las batallas”. El prosista debe decir: “Las batallas de Flandes fueron su tumba”.

Desde los gruñidos de las cavernas, las orejas humanas no habían escuchado nada más pedregoso que el lenguaje incluyente. “Todos los seres human@s y/o animales merecen un lugar bajo el cielo”.

Un pie de página largo rompe la unidad del texto y arruina la diagramación de la página. Es tan antiestético como un zócalo muy alto.

La mala puntuación es el alma del estilo viscoso: “En estos años, Carlos siempre refractario, a la norma ha incumplido sus deberes”. La puntuación correcta es: “En todos estos años, Carlos, siempre refractario a la norma, ha incumplido sus deberes”.

Las acciones rápidas deben contarse rápidamente. Estilo lento: “Juan ha saltado sobre la barra y aunque todos hemos tratado de detenerlo se nos zafó y, agarrando a Pedro de la camisa, lo fue encuellando y le propinó varias trompadas”. (Los gerundios y los tiempos compuestos ralentizan la acción).

Estilo rápido: “Juan saltó sobre la barra y aunque tratamos de detenerlo se nos zafó, encuelló a pedro y le propinó varias trompadas”.

La frase “habemos personas inteligentes” es incorregible; esféricamente bruta. No es viscosa, pero babea. Los gramáticos llevan siglos tratando de enderezarla. La solución clásica, “Hay conmigo personas inteligentes”, comprueba lo que sospechábamos: el autor de la frase, senador de la República o locutor deportivo, se ha infiltrado en un cenáculo muy exclusivo.

https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/julio-cesar-londono/el-encanto-y-la-fluidez/?fbclid=IwAR0YK3E6jsH7Xqoi-4wU_wEXQFDKl0ZSQC7LeD4FYj6mpCL33aJslqhWvsQ

domingo, 22 de enero de 2023

Profanación

 

  La profanación de la hostia. Salvador Dalí.


 

Me mataron al brother y nadie sabe to'a la' vece' que yo lo he llora'o

Que lo vamo' a vengar y que no vamo' a quedar con los brazo' cruza'o

Y hoy estamo' vestío' de negro, caminando con el diablo enmascara'o

Anuel AA

 

La maldad me atropella pero, no me hace mella.

La Muerte, Ñengo Flow

 

Cuando «Alma flaca» estaba próximo a cumplir un año de muerto, sus amigos decidieron que tenían que celebrarlo. «Calambre», el ahora jefe de la pandilla juvenil, propuso que hicieran unos vídeos y se tomaran unas selfis con el fin de hacerlas virales para demostrar de qué eran capaces de hacer por su amigo caído dentro de las fronteras invisibles del barrio. «Chupiplum», en principio, no estuvo de acuerdo en profanar la tumba de su entrañable parcero, sin embargo, propuso que ese día jugaran un picadito en la cancha del barrio contra las pichurrias sospechosas del asesinato del amigo. Así tendrían otra excusa para vengarlo. La «Boliqueso» se encargó de llevar el mensaje a través de «Cookie» su hermana; y mujer de «Elkinto», el jurado enemigo de la pandilla. Para que todo pareciera ser una visita familiar, «Cindy...entes» la acompañó.

El día del aniversario, la pandilla en pleno, entre chupadas de marihuana y tragos de aguardiente a pico de botella, abrieron la tumba. «Chuspa» se encargó de abrir a machetazos el ataúd. Así, con sonoras risotadas en medio del manto oscuro de la putrefacción, se hicieron varias selfis que «Alquitran» en el acto tuiteó.

—¡Éste man, era mi verdadero hermano y eso que no lo era de sangre!, —gritó «Calambre» lanzando después expresiones insultantes contra el Todopoderoso—. Por este marica aprendí a jugar treinta y una. Y sin decir más, tomó el cráneo de «Alma flaca» y comenzó levantarlo del suelo pisándolo un poco por encima, luego lo tiró un poco hacia atrás y colocó por debajo de la calavera la punta del pie con el fin de recepcionarla como si se tratara de una pelota, con toques cortos comenzó a lanzarla hacia arriba primero con un pie y luego con el otro. Al verlo jugar con el cráneo del difunto, los demás se quedaron atónitos ante tal osadía, pero no tardaron en romper aquel sepulcral silencio con gritos, cantos y movimientos raperos en demostración de que aquellas almas de ceniza no le temen al Creador, ni a su destino.