NO COPIES, SÉ AUTÉNTICO
sábado, 11 de marzo de 2023
Escrito en la arena
domingo, 5 de marzo de 2023
domingo, 26 de febrero de 2023
In-justicia
Una carta
proveniente de Colombia la andaba buscando en manos de un cartero. Una anciana le
respondió al repartidor: «Cómo no, sí, sí, Carmen Marina, una mujer enferma y
casi ciega, creo que era del Valle o algo así, que vivió allá, en la que su
familia decía ser la casa materna; allá en la dieciséis, de gran portón y
amplio zaguán, nadie sabe la suerte de esa mujer después de que se encontró
allá en la frontera con su hija. Muchos creen que sentirse despreciada por
ella, la llevó a desaparecer más que el hecho mismo de haber abandonado hace
tiempo a sus hijos…».
domingo, 19 de febrero de 2023
Desencuentro
Ricardo y
Milena, eran dos ancianos, que se conocieron en su juventud gracias a un
anuncio de amistad por correspondencia. Fue inevitable que se enamoraran a
pesar de la distancia que los separaba. Durante años cruzaron sus cartas con
promesas de amor y de encuentro definitivo. Cierto día apareció una enigmática
mujer que le anunció al viejo que, muchos años después de aquel momento, los
dos, serían mencionados en un cuento breve y extraño donde él recordará que, por
decisión de ella, nunca volverían a verse.
lunes, 13 de febrero de 2023
Migrantes
Desde hace
varios años estoy sepultado en algún lugar de la selva, pero sigo vivo entre
los recuerdos de mi mujer. Siempre soñamos con ir al Norte porque allá se
alcanza lo imposible. Desde Guyana, llegamos al inhóspito Tapón del Darién. Fue
imposible cruzarlo a través de la trocha. Ya han pasado muchos meses y todavía no
conseguimos embarcarnos rumbo a Panamá por causa de la pandemia. La idea de llegar
a la Gran Manzana dejó de ser el objetivo central de nuestra aventura cuando ella
se marchó con un camerunés, sin sospechar que su negocio consistía en reclutar
mujeres.
domingo, 29 de enero de 2023
El encanto y la fluidez
Por Julio César Londoño
Cuando los críticos hablan de las cualidades de un texto literario, mencionan con frecuencia el encanto y la fluidez pero no nos dicen qué son esas cosas ni cómo se alcanzan.
Empecemos por el encanto. Es un concepto taquillero porque lo han encomiado Stevenson, Chesterton y Borges, y porque la palabra es tan encantadora como estos tres gentlemen, pero es obvio que el encanto no es una cualidad del estilo sino el efecto resultante, sobre el ánimo del lector, de una suma de cualidades.
La fluidez, por el contrario, es perfectamente conversable e incluso graficable: un texto fluido oscila de manera tranquila, limpia, sinusoidal, mientras que el texto no-fluido, o viscoso, es como una línea quebrada, una maraña.
El autor fluido dice “lluvia”; el viscoso, “precipitación pluvial”. Al primero le releemos sus frases por placer; al segundo, para saber si está a favor o en contra de los contradictores de las contradicciones.
El viscoso dice: “Antonio discutió con Pedro y este le disparó a aquel”. El fluido dice: “Pedro discutió con Antonio y le disparó”. Moraleja: no ponga dos sujetos en la misma frase. En gramática, uno es mayor que dos, siempre. Así, nunca ponga juntos dos verbos en infinitivo: “El no poder decidir el asunto los paralizó” es una construcción inferior a “La indecisión los paralizó”.
Tampoco suenan bien dos preposiciones juntas: “Todos tenemos una responsabilidad para con la patria” es una frase que demuestra la sordera de los patriotas. Quitamos ese odioso “para” y la frase fluye como el agua en el agua.
No incluya dos negaciones en una frase. El cerebro humano se cortocircuita cuando lee “Yo no dudo de que la gente no desconfía de la ciencia”. En cambio, hasta un lector de periódicos entiende “La gente confía en la ciencia”.
Salvo ventajas musicales muy evidentes, siga el viejo orden: sujeto, verbo, complemento. El poeta puede decir: “Su tumba fueron de Flandes las batallas”. El prosista debe decir: “Las batallas de Flandes fueron su tumba”.
Desde los gruñidos de las cavernas, las orejas humanas no habían escuchado nada más pedregoso que el lenguaje incluyente. “Todos los seres human@s y/o animales merecen un lugar bajo el cielo”.
Un pie de página largo rompe la unidad del texto y arruina la diagramación de la página. Es tan antiestético como un zócalo muy alto.
La mala puntuación es el alma del estilo viscoso: “En estos años, Carlos siempre refractario, a la norma ha incumplido sus deberes”. La puntuación correcta es: “En todos estos años, Carlos, siempre refractario a la norma, ha incumplido sus deberes”.
Las acciones rápidas deben contarse rápidamente. Estilo lento: “Juan ha saltado sobre la barra y aunque todos hemos tratado de detenerlo se nos zafó y, agarrando a Pedro de la camisa, lo fue encuellando y le propinó varias trompadas”. (Los gerundios y los tiempos compuestos ralentizan la acción).
Estilo rápido: “Juan saltó sobre la barra y aunque tratamos de detenerlo se nos zafó, encuelló a pedro y le propinó varias trompadas”.
La frase “habemos personas inteligentes” es incorregible; esféricamente bruta. No es viscosa, pero babea. Los gramáticos llevan siglos tratando de enderezarla. La solución clásica, “Hay conmigo personas inteligentes”, comprueba lo que sospechábamos: el autor de la frase, senador de la República o locutor deportivo, se ha infiltrado en un cenáculo muy exclusivo.
domingo, 22 de enero de 2023
Profanación
Me mataron al brother y nadie sabe to'a la' vece' que yo lo he llora'o
Que lo vamo' a vengar y que no vamo' a quedar con los brazo' cruza'o
Y hoy estamo' vestío' de negro, caminando con el diablo enmascara'o
Anuel AA
La maldad me atropella pero, no me hace mella.
La Muerte, Ñengo Flow
Cuando «Alma
flaca» estaba próximo a cumplir un año de muerto, sus amigos decidieron que
tenían que celebrarlo. «Calambre», el ahora jefe de la
pandilla juvenil, propuso que hicieran unos vídeos y se tomaran unas selfis con
el fin de hacerlas virales para demostrar de qué eran capaces de hacer por su
amigo caído dentro de las fronteras invisibles del barrio. «Chupiplum», en
principio, no estuvo de acuerdo en profanar la tumba de su entrañable parcero,
sin embargo, propuso que ese día jugaran un picadito en la cancha del barrio
contra las pichurrias sospechosas del asesinato del amigo. Así tendrían otra excusa
para vengarlo. La «Boliqueso» se encargó de llevar el mensaje a través de
«Cookie» su hermana; y mujer de «Elkinto», el jurado enemigo de la pandilla.
Para que todo pareciera ser una visita familiar, «Cindy...entes» la acompañó.
El día del
aniversario, la pandilla en pleno, entre chupadas de marihuana y tragos de aguardiente
a pico de botella, abrieron la tumba. «Chuspa» se encargó de abrir a machetazos
el ataúd. Así, con sonoras risotadas en medio del manto oscuro de la putrefacción,
se hicieron varias selfis que «Alquitran» en el acto tuiteó.
—¡Éste man, era mi verdadero hermano y eso que no lo era de sangre!, —gritó «Calambre» lanzando después expresiones insultantes contra el Todopoderoso—. Por este marica aprendí a jugar treinta y una. Y sin decir más, tomó el cráneo de «Alma flaca» y comenzó levantarlo del suelo pisándolo un poco por encima, luego lo tiró un poco hacia atrás y colocó por debajo de la calavera la punta del pie con el fin de recepcionarla como si se tratara de una pelota, con toques cortos comenzó a lanzarla hacia arriba primero con un pie y luego con el otro. Al verlo jugar con el cráneo del difunto, los demás se quedaron atónitos ante tal osadía, pero no tardaron en romper aquel sepulcral silencio con gritos, cantos y movimientos raperos en demostración de que aquellas almas de ceniza no le temen al Creador, ni a su destino.






