NO COPIES, SÉ AUTÉNTICO

sábado, 27 de junio de 2026

La sombra del tiempo

 



En Barragán, las noches no caen... se derraman. Y hay quien dice que algunas calles no terminan donde deberían, sino donde la vista empieza a dudar. Yo no creía en esas cosas hasta aquella semana en la que el pueblo parecía más vacío de lo normal, como si la gente hubiera aprendido a desaparecer sin hacer ruido.

Volvía tarde por una de las cuestas que suben hacia las casas altas. No había música, ni perros, ni ese murmullo leve que siempre queda incluso en el silencio. Solo mis pasos y algo más, justo detrás, manteniendo la misma distancia exacta, como si supiera contar.

La primera vez pensé que era el eco. La segunda, que era el cansancio. La tercera vez me paré. El sonido también se paró. Seguí andando más despacio. Y entonces lo vi: una figura apoyada contra la pared, demasiado quieta para ser alguien que espera, demasiado atenta para ser alguien que no busca nada. No parecía esperar a nadie, y eso fue lo peor.

Había algo en aquella quietud, algo seco, como si llevara demasiado tiempo allí… mirándome antes incluso de verme. Aquello no parecía tener prisa, ni historia. No vi su cara, pero sí la sensación de que me reconocía. Aceleré sin correr, como hacen los que no quieren admitir miedo.

Las calles se fueron estrechando, o quizá era yo el que las estaba perdiendo. Y cada esquina que giraba parecía devolverme al mismo sitio, aunque sabía que no era el mismo. Cuando llegué a la plaza, el aire cambió, y el reloj del ayuntamiento marcó una hora que no recuerdo haber oído antes. Me giré una vez más. Ya no había figura... solo la certeza de que algo había caminado conmigo sin necesidad de tener cuerpo todo el tiempo.

Desde entonces, en Barragán, evito volver solo por ciertas calles cuando la luz se rompe demasiado pronto. Porque aprendí una cosa sencilla: no todo lo que te sigue quiere alcanzarte. Algunas cosas solo quieren que sepas que pueden hacerlo.

1 comentario:

  1. Esa sensación, el saber que pueden hacerlo si quieren, pero de momento no lo hacen, se encuentra entre las peores, sin lugar a dudas.
    Excelente relato.

    Saludos,
    J.

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