6.
Después de la muerte de aquel
desconocido siguió siendo difícil comprender su llegada inesperada de la nada.
Con tan solo recordarlo todo se confundía en un mismo sufrimiento; y, en vez de
desviar su pensamiento, lo fijaban más hasta alcanzar el dolor, esa araña
silenciosa, que tejía su tela en la sombra de sus corazones.
7.
Cumplía con su tarea cotidiana como un
caballo de noria que da vueltas con los ojos vendados, sin saber que el
horizonte, está en los ojos y no en la realidad.
8.
Si no levantas los ojos, creerás que
eres el punto más alto, le dijo el maestro antes de extender sus alas.
9.
¿A quién le vas a creer?, ¿a mí, o a
sus propios ojos?, preguntó la recién aparecida.
10.
Algunas personas sólo guiñan un ojo
para poder tantear mejor, porque la nariz está mal colocada entre el beso y los
labios.

