Desde el pasado 28 abril cuando comenzó una ola de protestas en mi país contra un proyecto de reforma tributaria posteriormente retirado por el Gobierno, pese a lo cual las manifestaciones continúan en las calles exigiendo el cese de la brutalidad policial e injusticias sociales y la reivindicación de los derechos consagrados en la Constitución. Mi ciudad no fue la excepción en el asedio militar.
Pero el "Paro no ha parado", sigue no solo en las calles, también en las redes sociales y en los medios digitales en general. y pese a que todo está prohibido, nuestros jóvenes colombianos, "los ninis", los que no tienen nada, ni estudio, ni empleo ni hacen nada permanecen allí en su primera línea porque no tienen nada que perder, solo la vida.
Por estas y otras razones, tomé la decisión de no publicar nada en esta bitácora hasta no ver un atisbo de esperanza en la línea del tiempo o de la incertidumbre. El mundo sabrá en que quedamos.
Así que aquí estoy de nuevo; yo con yo o con ustedes amables lectores. Gracias.
Les dejo con:
Los helicópteros artillados
pasaron horas antes del irrebatible accionar ciudadano. Vieron desde lo alto el
horizonte de los marchantes y sobrevolaron amenazantes sobre el ánimo más
alegre y decidido de aquel cinco de mayo sobre el Puente de la Resistencia. Por
el sonido bimotor y su característico rotor de cuatro palas de aquellas naves,
fue evidente su engañoso volar sobre el más heroico grupo de civiles desarmados.
Cuando la atemorizadora escuadra de navíos equipados con sus probadas
ametralladoras apuntó a la multitud sosegada, los inquebrantables halcones
fueron atravesados por un fulminante obús: la contundente voz del pueblo.