Tras lanzar los dados, el doble cinco le permitió colocar sus fichas en la casilla de Salida. Por derecho, lanzó los dados de nuevo y para regocijo de sus adversarios, un cubo cayó sobre el otro perdiendo posibilidad de avanzar a la posición de Seguro en el juego.
Ante un inesperado ataque de ira, el parqués estalló en pedazos. Su más cercano adversario cayó fulminado por un dado cuando se incrustó en su ojo de vidrio.