sábado, 30 de octubre de 2021

Frontera y abismo

  


El paciente echado y laso en el diván comunica al psicoanalista todas las ideas que llegan a su mente. Lo hace en el orden en que aparecen. Entre tanto, el investigador interpreta el vínculo oculto que yace tras ese abigarrado fluir de ocurrencias y sentimientos sin estar proscripta la censura. Las palabras fluyen libres, están más allá del bien y del mal, de la lógica, del dolor, del asco, de la angustia o la vergüenza. Todas las palabras son bienvenidas. Menos aquella con que termina aquella bochornosa soflama: ¡Basta!

11 comentarios:

  1. Había que ponerle fin.

    Un saludo desde el Mediterráneo.

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  2. Veo difícil lo de interpretar el vínculo oculto...
    No sabía que existía "proscripto", pero sí.
    Saludoss

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    1. Hola. Aprovecho para pedir una explicación: Desde qué momento me declaraste 'persona.non grata' en tu blog?

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  3. jajaja, hay muchos que van con su soflama en bandolera :-)

    Un abrazo, amigo

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  4. Sí.son demasiados los "dotores" a los que le permitimos sus peroratas
    Un abrazo grande.

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  5. Algunos sólo dicen vasta porque ya es la hora, y no porque hayan encontrado un límite válido para ponerle fin a nada.

    Saludos,
    J.

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  6. No basta con hablar, hay que tener tacto para saber escuchar hasta cierto punto.
    Saludos.

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  7. Había que ponerle un alto. :)
    Saludos.

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