sábado, 5 de octubre de 2019

El gesto

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Diógenes conducía cuando ya oscurecía. A cierta distancia las reiteradas señales de una mujer llamaron su atención. Se detuvo. Con agitación, le pidió que la acercara al poblado lo antes posible. Él quiso negarse en principio, pero dadas las circunstancias aceptó, al juzgar que algo urgente tenía que hacer quien desde un “Súbase” era su acompañante. En cuestión de minutos habían atravesado la arboleda que antecedía al pueblo. “No, no puede ser”, gritó la desconocida.  “Pare, pare”. Ante la imperativa voz, el hombre se detuvo justo al lado de la inspección de policía. Sin esperar, la mujer se bajó del vehículo gritando: “Ese hombre es al que están buscando ustedes”. Los policías miraron con escepticismo al hombre primero, y luego, uno de ellos se dirigió a la denunciante. “¿Por qué habríamos de detenerlo? ¿Acaso lo acusa de algo?” Perturbada, la mujer respondió que había una evidencia de lo que ella decía dentro del automóvil. “Miren, aquí está la prueba de que él es el descuartizador que señalan los periódicos. Incrédulos, los uniformados se cercioraron de cuanto decía la arriesgada mujer, pero tan sólo encontraron un dedo medio levantado como gesto fálico que colgaba debajo del espejo retrovisor del carro.

8 comentarios:

  1. jajaj, un humor negro divino. Conservar pedacitos, como trofeo o recuerdo de´los asesinados puede llevar a la detención, seguro :-)

    Un abrazo

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  2. Por un simple dedo, tanto espanto, no es suficiente para cercenar su carrera.
    Un abrazo.

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    1. De nada le valió su pedazo mojado en espanto.
      Un saludo especial.

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  3. Amiga, los pedacitos son palabras afecto que transportan a veces un poco de información.
    Un abrazo hasta ti.

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  4. Como adorno para el retrovisor es un tanto extraño. Aunque no sé si como para ser considerado un descuatizador, jajaja

    Un abrazo

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  5. ¿Qué hacemos con los que llevan un rosario colgando de allí?

    Saludos,

    J.

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  6. Como adorno sí, de eso se trata.
    Un abrazo.

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