En Cuentos es lo que hay, Guillermo Castillo
construye un universo narrativo donde lo cotidiano nunca permanece
completamente a salvo. Sus personajes comen, conducen, beben, trabajan,
recuerdan, esperan una cita o conversan en una esquina; sin embargo, algo
termina desplazando lentamente la realidad hacia una zona incierta. A veces ese
desplazamiento adopta la forma del miedo, otras veces la del recuerdo, la
culpa, el deseo o la soledad. El libro parece sostener una idea central: la
vida común contiene siempre una grieta por donde asoman las obsesiones humanas.
Narrar desde la grieta: aproximación a Cuentos es lo que hay (Fragmento)

Guillermo, qué sorpresa grata encontrarme con esta entrada en tu blog. Me alegro por ti, tu logro y el poder compartirlo con orgullo.
ResponderBorrarLo cotidiano "está a salvo" siempre y cuando no se formen esas grietas por donde respiran todas esas cosas que intentamos ocultar/tapar/enterrar. Las escondemos para ser "funcionales" dentro de un marco social que no le da cabida a la voz del alma. Por eso las grietas.
Toda la suerte del mundo con tu nuevo "librhijo"