El hombre cargó su cruz por calles vacías; nadie miraba. Al caer, comprendió: no era redención, sino costumbre. Entonces dejó la cruz y volvió a ser invisible otra vez.
Mea culpa. Nos identificamos mucho con la cruz que cargamos. Como dices, a veces ya más por costumbre que por otra cosa, porque nos da identidad y hasta importancia: "Soy este ser que sufre como nadie porque...". Cae la cruz y con ella el personaje. Va un abrazo, Guillermo.
Conciso y claro.
ResponderBorrarUn saludo.
Somos lo que hacemos, no lo que pensamos ni lo que sentimos. Saludos.
Borrar¿Por qué esforzarse hasta ese extremo, sin nadie observe?
ResponderBorrarEs como actuar en una obra de teatro sin público.
Saludos.
Ni más ni menos. Bien dicho. Saludos.
BorrarTodos somos invisibles, a menos que resultemos de alguna forma necesarios para alguien más...
ResponderBorrarSaludos,
J.
Por algo estamos de paso. Saludos.
BorrarMea culpa. Nos identificamos mucho con la cruz que cargamos. Como dices, a veces ya más por costumbre que por otra cosa, porque nos da identidad y hasta importancia: "Soy este ser que sufre como nadie porque...". Cae la cruz y con ella el personaje. Va un abrazo, Guillermo.
ResponderBorrarLa cruz que cargamos... Suena sentencioso. Saludos.
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