—¡Chef! El de la mesa cuatro acaba de pedir "Comida para llevar" —gritó el mesero desde la barra.
El chef afiló su cuchillo con una sonrisa gélida mientras miraba al cliente, un hombre de unos cien kilos y aspecto saludable.
—Perfecto. Avísale que su pedido estará listo en diez minutos —respondió el chef—. Y dile que pase a la cocina para su preparación. Es una pena perder a un cliente tan generoso, pero nos faltaba lomo para el especial de Navidad.

Y se asegura la clientela del dia para los restos. Ya sabes lo de los leones de Tsavo.
ResponderBorrarAnrazooo y feliz loquequedadefiestas
Uno de 100 kg. no se pilla todos los días.
ResponderBorrarUn saludo.
Por favor, dinos el nombre del restaurante para no pasar ni por su acera.
ResponderBorrarSAludos.
Y sobra hasta para hacer el postre jeje ¿Qué lúdico? Pero ciertamente tétrico.
ResponderBorrarVa un abrazo, Guillermo.
Podría un episodio de la serie Cuentos de la cripta.
ResponderBorrarLlegó muy oportunamente. Ough!
ResponderBorrarUn abrazo.