En Cuentos es lo que hay, Guillermo Castillo
construye un universo narrativo donde lo cotidiano nunca permanece
completamente a salvo. Sus personajes comen, conducen, beben, trabajan,
recuerdan, esperan una cita o conversan en una esquina; sin embargo, algo
termina desplazando lentamente la realidad hacia una zona incierta. A veces ese
desplazamiento adopta la forma del miedo, otras veces la del recuerdo, la
culpa, el deseo o la soledad. El libro parece sostener una idea central: la
vida común contiene siempre una grieta por donde asoman las obsesiones humanas.
Narrar desde la grieta: aproximación a Cuentos es lo que hay (Fragmento)

Guillermo, qué sorpresa grata encontrarme con esta entrada en tu blog. Me alegro por ti, tu logro y el poder compartirlo con orgullo.
ResponderBorrarLo cotidiano "está a salvo" siempre y cuando no se formen esas grietas por donde respiran todas esas cosas que intentamos ocultar/tapar/enterrar. Las escondemos para ser "funcionales" dentro de un marco social que no le da cabida a la voz del alma. Por eso las grietas.
Toda la suerte del mundo con tu nuevo "librhijo"
Muchas, pero, muchas gracias. Saludos.
BorrarJulio David: Ese "librhijo" es una obra de autodescubrimiento y una forma de leer la vida (entre grietas).
BorrarToda la suerte literaria del mundo, en el lanzamiento de ese libro, con cuyo planteamiento ya vemos que pinta bien.
ResponderBorrarSaludos.
Maestro Alfred, nuestra suerte está echada: Escribir porque es un acto de descubrimiento propio. Saludos.
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